El Escritorio

La vida en recuerdos

En estas fechas mas que en otros tiempos, los recuerdos, las reflexiones y hasta mirar las fotos pasadas nos recuerdan los gratos momentos de la vida. Es increíble como el tiempo no tiene prisa pero tampoco pausa.


Pensé que había perdido las fotos de cuando estuve en Madrid estudiando mi maestría y que creen? No es así, aparecieron en una vieja memoria externa que conecté hace unas horas antes de iniciar a escribir esta colaboración.


Mi vida siempre ha estado plagada de sueños, de ideas, de decisiones y sobre todo de energía, también de riesgos porque no, pero dentro del equilibrio.


Recuerdo mucho a mi compañero de la habitación siguiente Hugo Ferreira, Paraguayo, un tipo en ese tiempo muy bohemio que se ganaba la vida en los bares de trova de Madrid. Muchas veces cuando un jueves o viernes salía de mi pieza lo encontraba llegando de la fiesta y me decía: - Ñaño, cúbreme pues, que no me pongan falta - yo solo soltaba la carcajada y le decía que el viernes lo acompañaría. Así las cosas un buen día fui con el, estando ahí me pidió que subiera a cantar y luego a declamar. Lo recuerdo como si fuera ayer. El caso es que si se graduó Hugo, a empujones pero lo logró. Hoy es un serio funcionario del Gobierno de su país. Discutíamos por horas los temas de la democracia de América Latina.


Recuerdo cuando conseguí que el PSOE nos invitara a todo mi grupo a conocer la sede del parlamento europeo en Bruselas. Una de las experiencias de intercambio internacional mas enriquecedoras de mi vida: parlamentarios europeos y estudiantes latinoamericanos tomando acuerdos sobre la gobernanza y la cohesión social. Al terminar sólo emprendí un viaje en tren a Holanda, Alemania, República Checa, Eslovaquia y Austria.


Los años pasan, los recuerdos quedan y la madurez se hace presente. Cuando inicie como colaborador de Milenio lo hice si mal no recuerdo en enero de 2010. Cada ocasión que terminaba mi columna de escribir, le llamaba a mi padre y se la leía. Era un gran gusto para él. Hoy ya no esta conmigo, pero se que lee lo que siento. Feliz año.


miguelmerya@gmail.com