El Escritorio

Tejer nuestra sociedad

Las sociedades contemporáneas han transformado el modo de entender y pensar la acción de gobierno. En otro momento la autoridad se limitaba a proveer la infraestructura física o institucional para proporcionar, seguridad, salud o educación, con eso bastaba. Hoy lograr estos objetivos no es posible sin intervenir en lo que se le conoce como el tejido social.

Éste es según Naciones Unidas “el conjunto de redes personales que constituyen un activo para los individuos y la sociedad pues les permite ampliar sus opciones y oportunidades para mejorar su calidad de vida”. Anteriormente este tejido o capital social se formaba en base a tradiciones y cultura. Sin embargo en el mundo contemporáneo, multicultural, con fronteras acortadas por los medios de información, ciudades fragmentadas física y socialmente, la interacción y pertenencia a una sociedad no se dan por si solas.

Este fenómeno es global y palpable en Latinoamérica y en La Laguna lo vivimos en carne propia. El crimen y la violencia generados por el narcotráfico tuvieron terreno fértil en sociedades con lazos débiles de confianza e identidad. Para lograr seguridad, al igual que se requieren policías confiables y equipadas se requiere fortalecer la confianza y pertenencia.

Obras como La Jabonera o La Línea Verde, no son solo infraestructura, son puntos de encuentro donde los ciudadanos podemos tejer lazos entre iguales. Estos espacios deben cobrar vida a través de una sociedad que los siente suyos, que los cuida y los habita. El gobierno debe promover esta cohesión y compromiso con programas educativos, con medios de participación, con infraestructura accesible, con la promoción y ejemplo de cultura de la legalidad que comienza en cada ciudadano. 

Sin embargo es la participación en asuntos de cada barrio o colonia la que genera pertenencia y corresponsabilidad, es el modo de garantizar a largo plazo el impacto de las obras de hoy, es el ingrediente fundamental de un tejido social sano que no permita nunca más las situaciones de violencia y abandono que vivieron amplios sectores de Torreón. 


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