¿Cómo vamos pobreza?

Esta semana el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) publicó las estimaciones de la medición de pobreza mexicana en 2014. Las cifras hablan por sí mismas, más allá de lo que diferentes actores de la vida pública quieran “hacer decir” a esas cifras.

En 2014 se estimó la población en situación de pobreza en 55.3 millones de mexicanos. De éstos, 43.9 millones están en situación moderada de pobreza y 11.4 millones en situación de pobreza extrema. En porcentajes de la población total las cifras son: 46.2 por ciento en pobreza. 36.6 por ciento en pobreza moderada, 9.5 por ciento en situación extrema.

Con mayor detalle las cifras son: La población vulnerable por carencias sociales es 31.5 millones de mexicanos, es decir el 26.3 por ciento. La población vulnerable por ingresos es de 8.5 millones, es decir el 7.1 por ciento de los mexicanos. Y, la población no pobre y no vulnerable es 24.6 millones de mexicanos, el 20.5 por ciento. Si reunimos los datos resulta: los pobres 55.3 millones, los vulnerables 40.5 millones y los no pobres y no vulnerables 24.6 millones. La situación del país  se observa con claridad meridiana. La quinta parte de mexicanos ya ha domado los “demonios externos”.

El informe permite conocer las cifras de las principales carencias: En millones de personas, están en rezago educativo 22.4, en carencia de acceso a servicios de salud 21.8; tienen carencia por acceso a la seguridad social 70.1; carencia por calidad y espacios de vivienda 14.8; por acceso a los servicios básicos en la vivienda 25.4; y por acceso a la alimentación 28 millones.

Coneval también informa sobre el bienestar. La población con ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo (costo de la canasta alimentaria básica) es de 24.6 millones de mexicanos. La población con ingreso inferior a la línea de bienestar (costo de la canasta alimentaria y la no alimentaria) es en 2014 de 63.8 millones de mexicanos. El “buen vivir” es una aspiración de más de la mitad de los mexicanos.

Las cifras podrían ser el criterio para repartir el gasto del gobierno: 46 centavos de cada peso a los pobres. 33 centavos a los vulnerables y 21 centavos de cada peso a los no pobres. Y por carencias primero gastar en seguridad social. Luego en orden: alimentación, servicios en la vivienda, educación, salud y vivienda. Veremos.