¿Para siempre?

En memoria de Jesús Vergara Aceves, S.J., inspiración, pensamiento claro, contundente.

 

Sociedades perfectas, mundos de ensueño, ideales sin fallas, se encuentran literatura y literatos por medio, con deficiencias, atrasos, muerte, desesperanza y, a veces, muerte. La escritura, ese bien humano hasta ahora sin sustituto, hecha para reflexionar, relatar, narrar… comunicarnos, lanzar mis deseos al mundo o recriminar lo irresponsable a los responsables, se revela mediación para sentir, consentir, revivir y emocionarnos con los mundos posibles, forjados con tan sólo escribirlos, contarlos y conversarlos. Cerca y lejos a la vez.

Una feria, como la FIL, pone en escena todos los derroteros y todas las posibilidades. Al fin, escribir y leer lo escrito es sólo un modo de vivir. Si al escrito y la lectura se añaden las voces, gestos y actitudes  de protagonistas, antagonistas y personal que los abraza, la experiencia se enriquece y se densifica y se entrelazan todos los modos de vivir en una luminosa realidad, difícil de describir y fácil de asimilar. La feria, pues, no es de los libros, es de las personas, de todo lo humano que portamos.

De ahí a preguntar por cuáles vidas están en medio de aquello recuperado, simbolizado, escrito al fin en los libros, y reinventado por las voces y los gestos, hay un paso. Si nos aventuramos en cruzar ese espejo maravilloso, el mundo se reinventa y se hace fácil interrogar al presente, ese que sustenta los ideales. ¿Por qué tanta ciencia escrita en mil libros y sus promesas, designios y propuestas siguen ahí y no nos mejoran la vida diaria? ¿Por qué las mil y una propuestas escritas y leídas para suprimir o atenuar los males del siglo no salen del papel y nos aligeran la consciencia? ¿Cuál impulso produce tantos libros, con todas las buenas intenciones, pleno de humanidad y poco de lo ahí reportado nos mueve a cambiar, perseverar, resistir, convivir?

Más grave ¿Por qué toda la fuerza, hombres y mujeres del Estado, y de la ley que los sustenta, no pueden encontrar a los 43 estudiantes de Ayotzinapa? ¿Por qué 43 familias han de sufrir un largo calvario a causa de un hecho tan humano como amar a sus hijos? Escrito está. Leído también. Experimentado sin duda. De ahí al espejo: No habrá descanso, aquí o en la eternidad, para los culpables y cómplices.

Escritos para leer vida. Para siempre compartir.