No hay “roja”

No hay “roja; pura verde”, y ya se está acabando. -¿Y? –Hace quince días que no surten. -¿Pues, qué pasa? –Dicen que los ladrones se la acaban. –Estarán fuertes esos. –Mire, la estaban trayendo de Manzanillo, con “pipas”. –No les alcanza. –A mí se me hace… pero sígale joven, a lo mejor “más delante” encuentra una que sí tenga.” Fin del diálogo. El consejo fue bueno. “más delante”, muy, había. Aparte de rendir silencioso homenaje al célebre personaje de Héctor Suárez, el “No Hay”, el episodio recoge, quizás, la situación en la que se encuentra el gobierno. “No hay” para los baches, los enfermos, los maestros, los desaparecidos, las víctimas del crimen organizado o no, los jóvenes y un largo etcétera que ya ni siquiera a los diarios les alcanza para reportar, no digamos documentar.

La “condición humana indomable” puede pensar el Presidente. Bueno. “más delante”, eso sí, sin garantía. Sin embargo, es paradójico que la reforma más “amada” por el régimen falle en un punto tan sencillo: “No hay roja”. Al menos la reforma educativa está cuestionada por uno de sus puntos  esenciales. Y paradójico, claro, que el PRI y sus “aliados” ganaron la mayoría en la Cámara de Diputados. El régimen ganó la batalla importante.

Bien. Ante estos sucesos conviene volver a hacer una tarea básica: Rehacer el “mapa” conceptual de la compleja realidad mexicana. Estamos utilizando todavía el mapa surgido hace cien años al triunfo del heteróclito movimiento de la revolución mexicana. Ya está hecho jirones. Podemos revivirlo, pues entroniza valores muy importantes. Podemos hacer otro sin dejar de lado tales valores importantes, y al mismo tiempo, ponga al día una nueva manera de diseñar la relación gobierno- sociedad a partir de reconocer la nueva y compleja composición de la sociedad, y de la ciudadanía, mexicana muy diferente de aquella de cien años atrás.

Un nuevo mapa en el cual ubiquemos, por ejemplo a los zapatistas, a los pueblos primigenios y su nuevo empuje, a los sindicatos independientes, a los nuevos y autónomos movimientos sociales ambientalistas, de mujeres, de jóvenes, de derechos humanos, de antiglobalización, y más. Un mapa que renueve la idea de justicia social, de colaboración entre iguales y ponga el bienestar común dentro de la ética social y pública. Las perplejidades nacionales pueden ser madres de proyectos nacionales.