2015 ¿Más de lo mismo?

Celebración y descanso hacen pensar en dejar atrás, olvidar en algunos casos, las dificultades y los problemas del año de calendario recién terminado. Es una ilusión pues la naturaleza y el transcurso de la vida no dan brincos, pues son procesos interminables, sucesos complejos con mayor o menor significación según la sensibilidad de cada persona, grupo o comunidad. El ciclo del calendario recién iniciado ayudará a unos a olvidar molestias e incomodidades, a otros les ayudara la ilusión de un nuevo comienzo desde cero, y a los menos a seguir con las luchas sociales, políticas o personales, quizá, en las cuales se han invertido energías y sentidos trascendentes. Es decir, olvidamos, ilusionamos, ignoramos o enfatizamos compromisos según nuestros contextos de realidades personales, colectivas o sociales.

Conviene por tanto reconocer lo imposible de negociar con las realidades, las cuales soportamos o aceptamos a partir de negociar con nosotros mismos, sea por mantener viva una convivencia humana, sea por mantener encendida, aunque sorda quizá, una búsqueda, un querer, un sentido. La realidad se impone, las personas la humanizamos.

En 2015 los gobiernos la tienen difícil. Dos investigadores, Sergio López Ayllón y Guillermo Cejudo lo muestran con claridad en un artículo publicado en el número 444 de la revista Nexos de diciembre pasado con el título “Muchas reformas pocos resultados”. En síntesis, lo describen en el siguiente párrafo: “Podemos resumirlo de manera simple: ha habido agendas de modernización dispersas, con acumulación histórica pero sin nuevo modelo.” Es decir, el gobierno cotidiano “no puede” realizar lo que los poderes le mandan.

En 2015, año de elecciones, los ciudadanos tenemos una decisión a tomar en el contexto de la brutal desconfianza en la imparcialidad del gobierno y en la representatividad de candidatos y partidos. Por tanto, ¿cuál es la postura con la cual construimos mejor país?

En 2015, la economía nacional ligada al capital tiene retos de gran envergadura: El descenso de los ingresos gubernamentales, la menor credibilidad internacional, el crecimiento de la deuda pública y el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores y su correlato en el freno al mercado interno. Sumemos resolver Ayontzinapa, disminuir la corrupción y el crimen organizado. Feliz año 2015… ¿Sí?