Entre historias y cuentos

Cuentan los cuentos cómo el príncipe salva a la princesa; cómo el héroe vence al dragón asolador del pueblito; cómo la heroína convierte a la bestia en un Adonis adorable… y así, muchas hazañas maravillosas cuentan los cuentos. Las historias y la Historia es otra cosa y, no obstante, cuenta cómo la casualidad originó una revolución o bien la clausuró; cómo se “torció” el rumbo de la historia; y a veces cuenta cómo retrocedió la historia.

Por eso vale hoy una larga pregunta: ¿La historia de nuestros días está contando cómo la autoridad electoral nacional está atrapada por movimientos retrógrados y está a punto de clausurar la historia de aquél virtuoso y confiable Instituto Federal Electoral, iniciador de un giro histórico? ¿Escuchamos un anti-cuento o sólo el final de un cuento desde el inicio destinado a poner el freno a la historia?

Dicen los sabios cómo reconocer un pato: Vuela como pato, camina como pato, come como pato y pronuncia “cuac” cuando habla. Otros sabios dicen cómo reconocer un fraude electoral: Al reparto de dinero público llamarlo “fomento del ahorro popular”; a la compra de los votos mediante entrega de beneficios a los electores con dinero público, llamarle “promoción del voto”; al dinero público gastado en la campaña de las promesas del héroe en turno, llamarle publicidad de “un producto”. A la legalización abrupta de los gastos de campaña superiores al límite legal, llamarle “cambio de criterios a la baja en vista del desproporcionado resultado legal”. El pato dice “cuac”. La autoridad electoral dice “no hay fijón”. ¿Inicia “El Juego de Burlas”?

Los críticos de la democracia liberal, ésta en la cual estamos, señalan un punto incontrovertible: Entre la expresión de la voluntad popular –núcleo esencial de la democracia – y el cumplimiento cabal de esa expresión están los aplicadores de la ley, capaces de negar la voluntad popular con una aplicación sesgada. De ahí surgen propuestas y conceptos como “Contra-democracia”, una democracia contra cultural, la cual opone “resistencia” al despojo y represión “legal” de símbolos y creencias populares. “Auto-gobierno” local para reparar y fortalecer el “tejido” social y construir nuevos vínculos y acuerdos de vida. “Rebeldía pacífica”, para restaurar la vigencia y validez de las culturas alternas en un contexto de seguridad comunitaria. Otra historia.