El doble filo de los derechos humanos

A propósito de la actuación del gobierno frente a los plantones, bloqueos y tomas de casetas o de instalaciones públicas realizados en los últimos tres o cuatro meses por parte de los disidentes del gremio magisterial, diversos sectores se han manifestado en contra de la “paciencia” gubernamental y han solicitado que “se ponga” fin a esas manifestaciones para evitar más pérdidas económicas, molestias al turismo y al libre tránsito de los ciudadanos en general. Incluso se han aventurado a declarar “pérdidas millonarias” y han solicitado apoyos del gobierno para soportarlas, pues todo se debe “al respeto a los derechos humanos” de los disidentes que “ni maestros son”.

Este segundo conflicto derivado del conflicto magisterial se presta para revisar cómo es que los derechos humanos son una figura jurídica que tiene dos filos. Y no siempre se procede de acuerdo a esa realidad, lo cual puede llevar, en el fondo, a lastimar los supuestos con los cuales se legitiman y validad tales derechos.

Manifestarse es un derecho y tiene una obligación. El texto constitucional lo establece así: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público.” El derecho de asociarse y de reunión también implica obligaciones. Véase el artículo 9º: “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito (…) No se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto, a una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee.”

Acogerse a un derecho para legitimar una acción implica aceptar las obligaciones inherentes a las acotaciones y disposiciones normativas de ese derecho. De otro modo puede perderse incluso la legalidad de los hechos protegidos, en principio, por un derecho. Doble filo. La realidad actual rebasa los supuestos de los derechos humanos. Hoy el punto es: cómo se resuelve un conflicto grave, sin acudir sólo a formalismos, y construir la paz en la diferencia. Atañe a gobierno y también a disidentes. Doble filo.