Tren ligero sin transparencia

A la memoria de Luis Morfín L. S.J.

Amigo, hermano mayor. Brillante.

 

En estos tiempos democráticos es común encontrar manifestaciones simultáneas de protestas y de apoyos, frente a las diferentes obras públicas grandes anunciadas por el gobierno. Recordemos las protestas contra la construcción del Macrobús y las correspondientes expresiones de apoyo. O las disputas surgidas a propósito del Macro Libramiento aun en el papel. Apoyos y protestas por los supuestos, beneficios o males, que producirá la obra. Añádase la presa del Arcediano, el Puente “atirantado”, las ciclovías, la ampliación del Periférico y el tormentoso peregrinar de la obra de la Villa Panamericana, equivocada y lamentable. Cada vez es más fácil predecir tales conflictos a partir de cualquier anuncio gubernamental. Con todo es un bien: La discusión abierta es la mejor manera de sustentar las decisiones.

En este proceso ha estado la presa de El Zapotillo los últimos años, sin final predecible por cierto. Y ahora la Línea 3 del Tren Ligero. En ambos casos la disputa se complica por un comportamiento gubernamental anti ciudadano, a saber: Opaca los datos, los números y las finanzas. Sin transparencia es imposible sostener una discusión amable, con propósitos de esclarecer fundamentos y revisar supuestos.

Por ejemplo, si nadie sabe cuánto se ha gastado en el avance de la obra de la presa de El Zapotillo, no se puede sopesar qué pasa financieramente si se suspende. Tampoco es posible saber con certeza cuántos metros de cortina de la presa se han construido. ¿Ya llegaron a los ochenta? ¿Ya los rebasaron? ¡Quién sabe! Y así no se puede discutir democráticamente. Y empiezan los rumores, los dichos, las amenazas, los bloqueos y la salida a la calle y a los medios sociales porque “la autoridad opaca ni cede ni escucha”.

Y la ligereza del tren en proyecto ya invadió la transparencia ¿Dónde se puede consultar, revisar, escudriñar el proyecto completo y detallado del plan de la obra? Más allá de declaraciones dispersas y afirmaciones apodícticas no hay modo de saber, por ejemplo, por qué costará lo que dicen que costará. O cuáles son y dónde se pueden revisar los estudios de afectaciones a la ciudad y los ciudadanos por el tren una vez en operación, a su paso por el trazo decidido. La transparencia es una obligación del gobierno y no una graciosa concesión.