SEP (y maestros) en pena

Un extraño comunicado del Instituto Mexicano para la Competitividad revela datos duros de las nóminas de la Secretaría de Educación Pública. Concluye con una afirmación: La SEP tiene una administración en desorden. Se suscita un escándalo y un banquete noticioso para los medios de comunicación periodísticos, cuyo denominador común es: “Intolerable. No puede ser”.

Las explicaciones de la SEP, tal como sucede en estos casos, no son muchas y son crípticas. Y claro evidencian el desorden antes que mostrar su inexistencia: “Si puede ser, es cierto, pero…” y aquí se insertan explicaciones cuyo mensaje común es: “Son errores y administramos el desorden”. Por cierto el dato más importante, el sueldo promedio de un maestro, cuyo monto hace a esta profesión la más rentable, ni se toca ni se critica.

Las notas de IMCO y SEP pueden provocar, entre otras, cuatro reacciones. “Es lo mismo de siempre. El gobierno es un desastre, ya lo sabemos bien, no pasará nada y quedamos en espera del siguiente sainete. Por eso no podemos confiar en el gobierno. Como “siempre” dicen una cosa y hacen, en lo oscurito, otra.” La indiferencia campea por sus respetos. Esta reacción prescinde, al menos en esta ocasión, de que el instituto revelador del espanto es un organismo del gobierno que tiene el mismo “patrón” que la SEP. Por eso, surge una segunda reacción: “Esto huele a pleito… pero es teatro”. Si la intención fuera sana, piensa quien asume esta reacción, el IMCO habría hablado en corto con la SEP para darle noticias y sugerir la urgencia de corregir el espanto. La SEP ya dijo que el estudio “no tiene rigor y seriedad”. Los próximos días dejaran ver si hay pleito, quien pelea contra quien.

Una tercera reacción es la bondadosa: “Por fin. Los datos obligan al gobierno a eliminar ‘aviadores’, compadrazgos y tranzas.” La reacción otorga el beneficio de la duda, confía en el combate a la corrupción del gobierno. Espera ver sanciones inmediatas a los responsables y, sobre todo, a los irresponsables. Ojalá y la bondad fuera contagiosa. Difícil. La cuarta, pensar mal: “Es un aviso a los contra – reformistas disidentes y a los gobernadores”. Viene el primer concurso de plazas con nuevas leyes y, se dice que sindicato y algunos gobernadores otorgaron plazas antes del concurso, ahora ilegales quizá, pero reales. ¿Ley o política contra el desorden?