¿Pueden o no los municipios?

En estos días los regidores electos para conformar los ciento veinticinco ayuntamientos existentes en Jalisco, asumieron y protestaron el cargo. Declaraciones variopintas, quejas, críticas desde todos los bandos y expectativas de ciudadanos están a la orden del día.

¿Cuáles son las tareas reglamentarias del ayuntamiento? Limpia y tratamiento de residuos, léase basura y basureros. Iluminación de calles y espacios públicos. Agua, drenaje y tratamiento de aguas negras. Proveer, mantener en buen estado y limpias banquetas, calles y plazas. Parques, jardines, cuidado de árboles y plantas; y permisos a diversiones, ferias y festivales en espacios públicos. Panteones. Registro civil. Permisos a empresas y actividades económicas, incluidos los ambulantes. Mercados. Desarrollo urbano, permisos de construcción de toda clase de fincas, desarrollos, cotos y fraccionamientos; control y permisos a la publicidad en calles, paredes y espectaculares. Seguridad pública incluida la "moral pública" y jueces cívicos o municipales. Servicios médicos, desarrollo de la familia y educación no formal.

Variada y considerable tarea. Compleja si los asuntos sobrepasan las fronteras del municipio. Requiere múltiples profesiones, nómina y personal numeroso y una organización casi impecable. Es conflictiva cuando los intereses políticos o de grupo se mezclan en el estudio y las decisiones de las dificultades cotidianas.

Vale preguntar: ¿Cuáles son los ingresos del ayuntamiento? ¿Bastan, sobran, tienen coherencia con las tareas asignadas? Un impuesto clave y muy clásico: el predial. Una contribución que pagan todos los dueños de alguna porción de tierra por el derecho, así se puede decir, de vivir en el territorio municipal y, ojo, disponer de una autoridad para ordenar y cuidar la vida comunitaria. Las participaciones de los gobiernos federal y estatal para proyectos y obras específicas. Y permisos, derechos y aprovechamientos que son todos los cobros por los permisos que se otorgan, los trámites, las actividades productivas controladas y los servicios municipales para los cuales se estipula un cobro específico. Hoy, en todo el país, no llegan a un ciento los gobiernos municipales que se sostienen con ingresos propios. Por eso la gran mayoría tienen deudas.

Los municipios pueden y mucho, si hacen bien la tarea que les toca. No hace falta más.