Protestas, intelectuales y elecciones

Este país está bajo protesta. Víctimas de la violencia. Maestros sindicalistas. Padres y madres de la guardería ABC. Católicos conservadores. Simpatizantes y opositores de candidatos. Protestas contra las protestas y una lista larga y diversa. Sin duda el derecho a la libre expresión y a la manifestación pacífica (no en todos los casos) de las ideas y las demandas es el derecho más utilizado en los últimos meses. Enhorabuena. Por la participación social, ciudadana y por el respeto al ejercicio de ese derecho.

La protesta en calles, medios sociales y de comunicación tiene su gran mérito. También es propicia a excesos punibles por las normas legales. También muestra la ineficiencia del aparato de gobierno para resolver peticiones, demandas, denuncias, agravios y para castigar excesos ilegales. Ineficiencia a veces de años. Ineficiencia del gobierno, pues las denuncias no dan lugar a movilización de las autoridades, o la motivan sólo para explicar por qué no se movilizan. Y si se movilizan tampoco se logran soluciones en gran número de casos. Así, la relación entre sociedad y gobierno, la ley positiva, queda echada a un lado en detrimento de los fundamentos del poder y de la convivencia social, dando paso y cara de legalidad a la componenda, el “hoy por ti mañana por mí” y a los descarados arreglos pseudolegales justificados con el frecuente: “Así es y háganle cómo quieran”. Así, se prohíja la violencia social y otras violencias.

Ante esta situación, expresada de más brillante modo, desde luego, nuestro colega de páginas en MILENIO, Héctor Raúl Solís Gadea, reclama la ausencia de la voz de los intelectuales, presente en otras horas similares. Es un reclamo justo y justificado. En 1986, por ejemplo, los intelectuales más reconocidos del país dejaron constancia del pésimo desempeño del gobierno en las elecciones estatales de Chihuahua en una carta memorable en la cual hacían ver las graves consecuencias sociales, políticas, éticas muy concretas de la extralimitación del gobierno a fin de lograr el triunfo de su candidato. Lo incontestable de argumentos y evidencias son una página feliz de la inteligencia nacional. Hoy está en el cementerio del: “Tienen razón. Para la siguiente”

Hoy es día de elecciones en Chihuahua y otras entidades. Treinta años después, ¿habrá otra carta de los intelectuales? ¿O actuará el gobierno?