Política y miseria

Política y miseria es el título de un libro publicado en 2010, escrito por Raúl Zibechi, escritor y pensador-activista uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en América Latina. En días recientes visitó Guadalajara. El contexto actual mexicano puede entenderse mejor con las tesis y los trabajos de Zibechi. Por ejemplo, cómo entender las festivas dieciséis páginas del Informe del Gobierno de Jalisco dedicadas al sector salud y la enfática petición posterior del titular del sector para solicitar cerca de dos mil millones de pesos para cubrir el déficit del sector y del cual no aparece una sola letra en el precioso informe de su gestión. Más grave pues hace unos días la Auditoría Superior de la Federación observa, es decir, no encuentra justificada una cantidad millonaria en las cuentas de recursos federales asignados al Seguro Popular en Jalisco, la cual implica un déficit de atención a los asegurados por este programa. ¿Faltan ingresos o falta cuidado del gasto y de las “fugas”?

Zibechi nos ayuda. En síntesis y, dicho en mis palabras, Zibechi nos hace ver la contradicción de ayudar a los pobres y mantener instalada la política social asistencial de los gobiernos latinoamericanos. Con sus palabras, contundente, escribe: “Para refrenar la protesta social en América Latina, el espacio estratégico vital para la sobrevivencia del imperio estadounidense, la cuestión decisiva es controlar y domesticar los espacios donde nació la resistencia al neoliberalismo: las periferias urbanas y ciertas áreas rurales. El ‘combate a la pobreza’ cumple esa función.” Se puede discutir. También se puede preguntar: ¿Cuánto ha disminuido la pobreza en México después de veintiséis años (1988 – 2014)? Y, ¿cuánto ha aumentado la riqueza?

No hay modo de escapar a este argumento de Zibechi: “Se estudia a los pobres con la mayor rigurosidad, (…) sin contar con ellos, sin consultarlos ya que se los considera objetos de estudio. (…) En cambio, son raros los estudios sobre los ricos, sobre las formas de vida en los barrios privados, los modos de hacer de los ejecutivos y los problemas que crean a la sociedad. Sin embargo, son ellos los que provocan las crisis, como quedó demostrado durante la crisis financiera de 2008.” La política nos pone enfrente la miseria, el déficit, lo que falta y nos oculta la riqueza y las mal hechuras.