Migajas y miserias

Poder y libertad parecen antónimos. Quien tiene poder gana libertad para él. Sin embargo, para conservar o incrementar ese poder ha de restringir la libertad de los demás. Este es el riesgo de cualquier sistema humano de administrar el poder, democracia incluida: Un poderoso gobernante autorizado (a veces auto autorizado) a restringir o disminuir la libertad de los gobernados.

La partidocracia mexicana en pleno ha decidido, con fachada democrática, impedir a los ciudadanos en principio libres y no controlados por algún partido, con argumentos falaces, requisitos inverosímiles y decisiones interesadas el acceso a ser candidato para luchar por un puesto de elección popular y por tanto al poder. Abierta violación del espíritu de la constitución política que reconoce el derecho de cualquier ciudadano a luchar por el voto popular. “Una raya más…, dijo el tigre”. Cual ricos del relato bíblico, los partidos permiten a “los perros y a los indigentes” acercarse a los pies de su mesa para llevarse a la boca las migajas que caen de la mesa. Es decir, los ciudadanos de a pie interesados en el gobierno sirven para limpiar el piso. Cualquier indignación es poca.

La misma partidocracia, en un acto “soberano”, decide “por descuido” otorgar una millonaria cantidad de pesos mexicanos a cada uno de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, encubierto en el eufemismo “haber de retiro”. Nos recuerda la partidocracia que vivir fuera del presupuesto es vivir en el error. Para la misma partidocracia, el salario mínimo para los trabajadores, remunerador, suficiente para vivir con decencia y dignidad, ese, puede esperar. Ni soñar siquiera se acerque a los seis mil pesos sentenciados por el hoy senador Cordero. Así nos recuerdan al populacho la existencia de clases. En lengua vernácula: “Todos somos de barro… pero no el mismo bacín que jarro”. Salario para vivir de migajas. Marx sonríe desde el cielo.

Informa el gobierno el mal desempeño de la economía: “No os preocupéis. Es un mal de muchos y en cinco años estaremos mejor”. Fracaso liso y llano. El gobierno nos recuerda que no es libre para modificar el modelo económico: Dos o tres privilegiados, inversión extranjera con garantías de lucro en petróleo, comunicaciones y comercio, restricción del gasto, miserias para la mayoría. ¿Poder o libertad?