Mezcala, una buena

Mezcala es el nombre de una de las dos islas en medio del Lago de Chapala. Desde antes ahí estuvo un asentamiento humano primigenio, previo a la invasión de los españoles en el siglo XVI. Una comunidad indígena resistente a dejar su tierra y a desaparecer como pueblo por derecho propio. En un momento dado tomaron el nombre de comunidad indígena Mezcala. Han vivido y construido una historia de resistencia al sometimiento y la agresión. Una lucha larga desde y por la dignidad.

La República les concedió en diferentes momentos el reconocimiento como una comunidad con derechos sobre un segmento de sus tierras ancestrales y ahí han vivido y luchado por sostener modo de vida, propiedad e identidad. El tiempo y el liberalismo han incrementado el valor económico de sus tierras dada su ubicación en la ribera de Chapala. Por eso a la par de ofertas de compra ridículas han sufrido invasiones de sus tierras, vieja trampa de aprovechados que luego de invadir por la fuerza, intentan mil trucos para lograr una decisión judicial de adjudicación, casi siempre en complicidad con autoridades y aun algunos comuneros encandilados por promesas de lucro personal.

Hace sólo unos días Mezcala logró un gran triunfo jurídico, pues la justicia les reconoció la propiedad sobre un valioso predio invadido hace años, y les da la razón en su demanda de devolución por parte de quien, ahora se sabe jurídicamente, es un posesionario ilegal de esos terrenos. Una lucha nada fácil pues como toda disputa agraria en este país es larga, llena de laberintos legales, trámites, asambleas, escritos y audiencias; no se diga de conflictos, argucias, dilaciones y fricciones entre las partes, a veces graves y ciertamente enojosos. El reconocimiento por un tribunal agrario del distrito agrario correspondiente al territorio reclamado establece con claridad y sencillez que la tierra invadida es propia de los comuneros y se condena al posesionario a devolverla en plazo perentorio. No es fácil conocer de buenas noticias como ésta. De ahí la importancia de difundirla y defenderla con la guardia en alto, puesto que aun puede revertirse.

También es buena noticia para diversos acompañantes de los comuneros, personas y miembros de la sociedad civil organizada quienes han coadyuvado en la defensa práctica y jurídica de tierras, historia e identidad de Mezcala. Enhorabuena.