Metas educativas en Jalisco

Educar es una tarea de todos. En primer lugar de cada persona aprendiz en potencia, pues nadie puede ser obligado a aprender. Tampoco los seres humanos estamos para aprender solos. Necesitamos la colaboración de quienes nos rodean y del aporte de quienes disponen de conocimientos susceptibles de ser aprendidos. Y del cuidado y responsabilidad de los próximos del potencial aprendiz, en especial la familia cercana, pues al convivir con éstos se producen aprendizajes de gran importancia para la supervivencia y para tener capacidad de hacernos cargo del mismo, cuando llegue la edad adecuada.

En el mundo moderno y liberal nacido después de la revolución francesa la educación se institucionalizó en escuelas a cargo del Estado republicano y nacieron formas de administración educativa y prácticas de enseñanza algunas muy parecidas a las actuales. En la segunda mitad del siglo XX cuando se generalizó la planeación como herramienta de diseño del proceso para conseguir una meta o un propósito, se volvió importante medir los ingredientes de la educación y se aceptó que “mejores números” indicaban “mejor educación”. Hoy continuamos con esa práctica: Fijar metas con cifras para obligarnos a poner las condiciones que las hagan posibles.

Por lo anterior vale la pena revisar qué se propone alcanzar el Gobierno del Estado de Jalisco en este servicio público estatal y desde dónde partimos ahora. Las metas del gobierno están declaradas en el Plan Estatal de Desarrollo. Los números actuales son los datos del Sistema Nacional de Información Estadística Educativa, visibles en www.snie.sep.gob.mx. No hay espacio para un análisis de todas las metas. Veamos tres de ellas. Reducir el analfabetismo: Hoy cuatro de cada cien jaliscienses son analfabetos. El gobierno se propone llegar a sólo 2.29 en 2018. Eficiencia terminal en primaria: Hoy terminan primaria casi 93 niños de cada cien posibles. Se quiere llegar a 97 de cada cien en 2018. Uno más por año. Eficiencia en secundaria: Ahora terminan 81 jóvenes de cada cien posibles. El gobierno quiere aumentar un joven por año y llegar a 86 de cada cien en 2018. Tres metas plausibles y nada fáciles de lograr, si se piensa en las condiciones congruentes de presupuesto y, sobre todo, de personal capaz. La pregunta para pensar: ¿El logro de estas metas de verdad nos indicarán mejor educación?