Hagamos la historia

Recuerdos o historia. Historia y recuerdos. Recuerdos sin historia. Historia sin recuerdos. Son las variantes de la articulación de lo escrito, documentado, guardado y considerado verídico, con ese otro material vivido en el origen por protagonistas, observadores o testigos ocasionales, y recuperado en una entrevista, un testimonio escrito, una carta perdida y encontrada o una declaración de alguien a otro alguien por alguna de mil causas inexplicables.

Quien vivió los sucesos "recuerda muy bien que... así pasó". Quien hurga en los archivos le consta que "hay documentos escritos válidos de los cuales se sigue... tal verdad histórica". Quienes están interesados pueden elaborar, o mandarla a hacer, una narración adecuada para fijar de un cierto modo, sucesos memorables: "La abuela fue quien... tal", "Hidalgo fue quien empezó...", "Juárez dictó...", y así se hacen, hacemos las historias. Con éstas vivimos, nos identificamos o nos enojamos. Pocas veces se deja clara la incertidumbre, mayor o menor, de la historia oficial, de la historia del pueblo tal, de la historia familiar.

Sin embargo, a pesar de lo incierto, el recuerdo es para volver a vivirlo y poco importa su valor de "verdad histórica". Tampoco importa argumentarlo y tratar de darle valor "científico" pues los hechos, hayan sucedido o no según se recuerda o se escribió algún día, tienen el valor del suceso y sus consecuencias. En ese montón de hechos que llamamos Independencia Nacional, Revolución Mexicana, Cristiada, México 68, Levantamiento Zapatista o Ayotzinapa, hubo una conmoción colectiva de la cual se siguen movimientos sociales, de distinta índole, con los cuales la historia se vive en presente. La movilización es valiosa pues revela quiénes somos, para qué estamos y hasta dónde y en cuál dirección nos movemos, como pueblo, como segmento de clase, como mexicanos o tal como cierta grupalidad.

El "después" de la conmoción hace vivir la indignación, la motivación, la pasión por una causa. O la indiferencia. Todo enriquece la sabiduría colectiva, la reflexión de algunos y los significados y valoraciones concretas. Así, decidimos o no, tal postura, acción o actividad. Más allá de los intereses, recordemos para reconocer cómo nos movemos (o nos movimos) o no hacia transformar el entorno de vida colectiva no aceptable hacia otro un poco mejor. Ahí está lo histórico.