García Márquez: mayo 1996

En mayo de 1996, desde Cartagena de Indias, Gabriel García Márquez escribió: “Entrevisté a cuantos protagonistas me fue posible, y en todos encontré la misma disposición generosa de perturbar la paz de su memoria y reabrir para mí las heridas que quizás querían olvidar. Su dolor, su paciencia y su rabia me dieron el coraje para persistir en esta tarea otoñal, la más difícil y triste de mi vida.” Tres párrafos después,  escribe: “A todos ellos lo dedico, y con todos ellos a todos los colombianos –inocentes y culpables- con la esperanza de que nunca más nos suceda este libro.”

Las citas son del libro Noticia de un secuestro, editado para México por Editorial Diana en mayo de 1996. Un libro desgarrador. “La más difícil y triste tarea de mi vida” de quien realizó muchas tareas y de quien habrá enfrentado dificultades y tristezas en cantidades poco frecuentes para el común de los mortales; tanto por su entrañable sensibilidad a la vivencia propia y de otros como por el lugar de privilegio en la cual esa capacidad lo situaba, para su pesar sin duda. Tan entrañable y sensible como la dedicatoria puesta en la última oración de las “Gratitudes” acomodadas a modo de pródromo en la publicación: A todos, inocentes y culpables, con esperanza de nunca más. Un querer con el cual se hermana a tantos inocentes sufrientes de la injusticia, del exceso, la vejación y la instrumentalización. Se hermana con la esperanza de todos aquellos, en diferentes patrias y geografías, quienes esperamos vivir sin temores irracionales y levantar la cabeza para disfrutar nuevos amaneceres reunidos con otros en la tarea, esta difícil y gozosa, de hacer por la vida con menos ataduras.

Si sólo esa, la más difícil y triste tarea de su vida, fuera toda la obra de Gabriel García Márquez, que de Dios goza, sería suficiente para ocupar el lugar que ocupó en la República de las Letras. Es un testimonio de que escribía para que sus amigos lo leyeran y lo quisieran. En el intento, muchos más lo leímos, le agradecemos y lo queremos como se quiere a quien, en muchas frases y fábulas, escribió lo que pensamos y no supimos o no nos atrevimos a escribir.

García Márquez hace ver con crudeza y sin pretensiones pedagógicas, algo para nunca olvidar si se quiere comprender la realidad social de los seres humanos. Sólo hay tres poderes: Dinero, ideología y las armas.