Fuerzas armadas y la fuerza de la ley

Armas y violencia son sinónimos para el ciudadano común. Sin embargo, las armas son herramientas inventadas por los seres humanos para fines precisos en beneficio de las necesidades de los mismos humanos: La cacería de animales para disponer de alimento Los seres humanos dependieron de las armas hasta que fueron capaces de domesticar a los animales. Otra finalidad fue la seguridad. Los enemigos acechaban a personas y grupos, y éstos se defendían con las armas. Así nace el dilema: ¿Se puede utilizar el arma, inventada para cazar, contra los semejantes? ¿Se puede usar la fuerza para suprimir al adversario y eliminar así acechanzas y amenazas? 

Desde siempre ha estado en cuestión el derecho del armado a suprimir la vida del atacante, y el derecho a atacar primero a quien se considera peligroso enemigo. Y así el dilema original se ha hecho más complejo: ¿Si queremos proteger la vida humana, como bien primordial, cómo hacemos para controlar a los enemigos sin afectar su vida, también humana pero amenazante?

Esta misma semana en el Senado de la República, senadores y superiores militares dialogaron, quizá sin mencionarlo, sobre este dilema en el contexto de la discusión de una ley en la cual se involucra el fuero militar, esa disposición legal por la cual los militares disponen de la capacidad de juzgar las faltas a la ley militar, mediante una estructura jurídica especializada y exclusiva. El diálogo puso en claro la importancia del fuero. Si el fuero o se acota por causa de evitar violaciones a los derechos humanos, la disciplina militar, basada en la obediencia jerárquica, queda debilitada.

El punto doloroso es la inevitabilidad de violentar algunos de los derechos humanos por parte de militares en la lucha contra el crimen organizado. La frase del director de Justicia Naval en el diálogo senatorial, recogida en MILENIO del viernes 28 de febrero, es contundente: “Nos pidieron limpiar la casa y ahora nos reprochan que nos hayamos empolvado; es evidente que en algunos casos se han violentado derechos humanos, pero en algunos casos también es inevitable debido a los enfrentamientos”. El asunto pide un análisis de fondo donde los senadores nos muestren de qué están hechos. La certeza jurídica solicitada por las fuerzas armadas también es una demanda de la República. La solución, esta sí de gran calado, es inaplazable.