La FIFA y otros errores

Al filo del comienzo del verano se hacen públicas diferentes noticias insólitas. ¿Los hechos anuncian un cambio socio político? ¿O sólo es una cadena de errores que hace imperativo el cambio?

Un día se anuncia la orden de aprehensión de dieciséis médicos pues un juez considera han incurrido en negligencia médica en un caso disputado por los familiares. Los colegas de los médicos inician un movimiento de protesta pues afirman que la negligencia, en todo caso, no es criminal sino un asunto civil entre ciudadanos, y, aunque piensan y saben que los señalados no fueron negligentes, el caso debe servir para reordenar este tema. Una cuestión de fondo es: ¿Los ciudadanos tenemos la protección de alguna ley contra la mala o deficiente práctica profesional? Si el constructor no se da cuenta de un defecto serio en la casa que usted le pidió construyera, ¿quién o qué lo protege a usted de los efectos de ese defecto? Igual de las decisiones catastróficas de un abogado, de un médico, de un arquitecto, de un maestro, de un sacerdote.

Más. Conocemos de la revisión, años después, de una autoridad judicial sobre la decisión de un juez, que resulta fue equivocada y cuesta 14 millones de pesos repararla. Bueno, al juez equivocado lo cesaron y el reclamante resultó protegido en esta ocasión… ¿por quién, por qué? ¡Ah! ¿Y quién paga la reparación? Más sorpresas: El Congreso de la Unión revoca la decisión de entregar por ley a los magistrados del Tribunal Electoral Federal un “haber de retiro” millonario. Bien. Era una vergüenza. ¡Oh! Los mismos mandan en la reforma electoral indemnizar con sumas millonarias a los consejeros y magistrados electorales de los estados, que no sean renombrados. ¿En qué quedamos? ¿Quién protege a los ciudadanos de estas contradicciones? ¿Los legisladores no son punibles o se les puede reclamar judicialmente por sus malas y catastróficas prácticas? ¿O es cuestión de marchas y protestas en la calle, en los medios y redes sociales?

Y la FIFA nos quiere mandar a callar porque considera desde Suiza que divertirse en el estadio con ciertos gritos culturalmente arraigados, es para ellos discriminación, racismo y otras linduras. ¿Quién nos protege de las “ideas” de la FIFA? Sirva este leve recuento de notas recientes para pensar si estamos ante un cambio insólito o es sólo el vaivén natural de la falible humanidad.