Evaluación ciudadana de la educación

Esta semana surgieron protestas numéricamente significativas contra la reforma educativa por parte de contingentes de maestros de Jalisco. Dos mensajes se reiteran por parte de esos maestros: “No a la reforma educativa” y “respeto a los derechos laborales de los trabajadores de la educación”. Está bien y están en su derecho quienes protestan.

¿Qué dicen los ciudadanos, en especial los tapatíos? Para responder está disponible la encuesta reciente (noviembre 2014) realizada por el Observatorio Ciudadano de la calidad de vida, Jalisco cómo vamos. Una de sus indagaciones es sobre la educación. A los encuestados que estudian o tienen un familiar que lo está haciendo le preguntan su percepción sobre diferentes aspectos de la educación. Por ejemplo, el 64 por ciento de los encuestados reporta que los estudiantes de su hogar, en escuela pública, hablan positivamente de sus profesores. Los estudiantes de escuela privada lo hacen en un 72 por ciento. Son buenos porcentajes y, sin duda, hay margen para mejorar.

Los padres de familia con estudiantes en su hogar reportan que son tomados en cuenta en las decisiones de la escuela “mucho o algo”: 62 por ciento, en la escuela pública; 70 por ciento, en la privada. También, dicho de manera gruesa, la percepción de la calidad ronda los niveles altos en dos tercios de la población. Hay terreno para mejorar. En su conjunto los encuestados califican, en 2014, la seguridad en la escuela con un 4.3 en una escala de 1 a 7. A los profesores con 4.8. Las instalaciones con 4.8 y expresamente la “calidad de la educación” con 5. Esta última apreciación es la más baja en los últimos 4 años.

La encuesta de Jalisco cómo vamos indaga otros aspectos. Se pueden consultar en www.jaliscocomovamos.org. Con los transcritos arriba es evidente que la educación “aprueba”, con poco margen pero aprueba en la percepción ciudadana. Las mejoras están ahí, claramente expresadas por los encuestados. ¿Cómo relacionamos estos resultados con las protestas magisteriales? No pareciera tenerla. Oponerse a una reforma que establece el derecho a la calidad de la educación como una obligación del Estado, que exige evaluar al sistema educativo nacional de manera constante e imparcial, incluidos los profesores, está, en principio, orientada a mejorar la percepción ciudadana de la realidad actual de ese derecho. La protesta ha de explicar algo a los ciudadanos.