Elecciones bajo fuego

Todavía no sabemos con claridad lo sucedido en el enfrentamiento entre delincuentes y fuerzas armadas en Villa Purificación, y ya nos enteramos de 43 nuevos muertos en Michoacán en otro enfrentamiento entre fuerzas del orden y delincuentes. Fuego, fuego por diversos lugares de la república. Se añade al reciente suceso en Chilapa, estado de Guerrero, y seguramente de aquí al siete de junio habrá otros. Y estos fuegos recientes se añaden a los fuegos de semanas atrás cuyas víctimas aun penan por los caminos.

Elecciones bajo fuego. El espionaje realmente existente revela algo más que un desliz del presidente del Instituto Nacional Electoral  y finca el piso para una impugnación electoral si a alguien no le parecen los resultados o las decisiones asociadas a los mismos, más allá de la cuestión ética implicada en la revelación ilegal. Es tan intenso el fuego, que la denominada “guerra sucia” queda pálida.

Varias regiones del país siguen bajo fuego por la lucha del Estado contra la delincuencia organizada. Más allá de la eficacia o la corrección de las estrategias del Estado, queda clara la ineficacia de esta democracia mexicana para mantener las conductas de los habitantes dentro del marco de la ley. Cada fuego y sus consecuencias es un punto en contra del ¿blandengue? arreglo democrático mexicano.

Los medios informativos toman partido y empujan a uno u otro partido en la lucha electoral. Es su derecho, sin duda. Una lástima, es la verdad. Parece confirmarse una vieja profecía de los estudiosos de las campañas políticas: Pronto, decían, todo será mercadotécnica política. Ya lo es. Prensa, radio y televisión, medios digitales incluidos apuestan a “vender” a  un X contendiente. Ayudan muy poco a lograr un voto razonado de parte de las mayorías populares, de por sí remilgosas a las actitudes democráticas.

A falta de más, recordemos el ir y venir de los abusivos actos del Partido Verde enfrentado al desprestigio, y cual digno de los “esquiroles”, no se da cuenta del carácter medieval de su exhibición de la democracia institucional. Se quedará sólo una vez que el PRI lo abandone. Partidos pequeños y candidatos independientes muestran las graves limitaciones de estas vías alternas para tomar parte de la contienda electoral. Con todo, hay excepciones dignas de ser escuchadas. Fuego en todos los frentes y una leve esperanza.