Detalles vs estructuras

Decidir en grande, perder los detalles. Esa puede ser la síntesis de la verdadera y triste explicación de por qué, a pesar de saber cómo hacer para conseguir un avance, un logro o una innovación, no es fácil hacerlo realidad. Una gran batalla perdida por el brillante general Napoleón Bonaparte, la de Waterloo, se perdió dice la descripción histórica, por un detalle pasado por alto por el hasta entonces genio militar de Napoleón. Nunca imaginó que la aparente ganancia de terreno y el echar para atrás al enemigo fuera una trampa para rodearlo por tropas frescas escondidas donde nunca las vio o pensó pudieran estar. Soberbia, mala decisión, supuesto equivocado o quién sabe qué, un detalle causó el fin de una era y encaminó el futuro de Europa por otra vía.

¿No pasará lo mismo con las reformas mexicanas hoy proclamadas por la clase política reinante como el “salto adelante” requeridas para mover a México? ¿Serán las grandes decisiones cuyos indispensables detalles para hacerlas realidad se perdieron de la vista de los políticos, legisladores y tecnócratas?

Si seguimos la metáfora de la “estructura” para referir la hondura de la reforma es necesario recordar que una “estructura social” no puede demolerse como un edificio pues equivale a demoler a personas y relaciones sociales que habitan ahí dentro. Es necesario proceder poco a poco. Entender primero las consecuencias en personas y relaciones sociales de una modificación  de los pilares, trabes y columnas que sostienen la actual estructura vigente y permite la vida social existente. Y así es imperativo diseñar una estrategia para realizar esa modificación en las ideas y creencias de las personas y en las relaciones sociales vividas por ellas, antes de cambiar un pilar de la vida social actual. De otro modo, si se modifica la estructura se aplasta a personas y a las relaciones entre ellas.

Es fácil identificar esta vinculación entre estructura y detalles. Las personas, ante las reformas,  preguntamos si la “luz” nos costará menos, si la gasolina ya no subirá y si el salario será más alto. No si PEMEX será o no empresa “nacional”, “pública” o “paraestatal”. Nos importan los detalles. Si la respuesta es, como ha sido, sí pero en 2018 o en 2030 las reformas pasan a “valernos”.

¿No podemos empezar por bajar la “luz” y la gasolina, y “subir” el salario? Y luego, reformamos.