Confianza y representación

Comunicación es poder, afirma Manuel Castells, investigador acucioso y tenaz de la sociedad red y los fenómenos sociales y políticos suscitados por la interacción de personas, ciudadanos de “a pie”, mediante los canales de las redes sociales y colectivas posibles por la internet.

Hoy la agenda pública la ponen quienes dominan el espacio de las redes sociales mundiales. Políticos, gobernantes, autoridades, personajes o funcionarios bien pueden ofrecer mensajes, hacer propuestas, mandar comunicados y ofrecer “ruedas de prensa”, si no dominan las redes están en el margen de la agenda. Y es difícil dominar la red para el político o gobernante aun con un ejército de “twiteros” y “facebookeros” a su servicio. Los ciudadanos son más numerosos (y más ingeniosos) y están prestos a ocupar el ciberespacio apenas instantes después de que tal o cual político pronunció su mensaje “x”, así sea sobre la corrupción, el presupuesto, el petróleo, las leyes o los desaparecidos. La agenda la ponen las redes sociales. Ni siquiera los medios de comunicación social.

Además, los hechos o eventos no gratos a la autoridad, los ciudadanos “enredados” veloces, los hacen visibles en toda la red. Basta un par de instantes. Y si hoy los funcionarios se quejan de cómo los asuntos “crecen” y se manipulan por causa del trato en la red, sólo confirman la situación: La agenda pública está en las redes.

Los diputados o senadores aprueban una ley para tal o cual asunto importante, lo anuncian con bombo y platillo, decenas de “spots” incluidos, y la red los hace polvo en tres horas: “Se tardaron seis meses para salir con sus obviedades”, “ni siquiera se podrán aplicar”, “¿a quién le van a dar la concesión?”, y más por el estilo. La representación popular está pasando de las cámaras a las redes. En éstas el ciudadano de a pie se reconoce y se ubica. Poco a poco las costumbres y ritos del poder se convierten en un cascarón vacío, sin significado popular.

Sin representación el pueblo no se reconoce en el gobierno. Menos le tiene confianza. Una de las  claves de este hecho es la inmediatez de la red. Imposible lograrla en la burocracia, dados los formalismos, la rigidez y la lentitud del gobierno y los políticos, solemnes y aburridos. O estos modifican radicalmente la comunicación pública o la desconfianza los hará invisibles. Peor: se quedarán sin poder.