Comunicación es poder

Nunca se me ocurrió que los panteones fueran escenario de conflicto político. Y bueno, dado que "como Jalisco no hay dos", aquí, en el municipio de Guadalajara ocurre un circo politiquero entre la regidora de panteones, los sepultureros y los jefes de todos. El espectáculo tuvo calidad regular. Sin embargo, capturó la atención del respetable público un buen rato, morbo incluido. Comentarios, murmullos, rumores, declaraciones y hasta decisiones fulminantes cayeron sobre los actores del espectáculo. Los habitantes de las redes electrónicas gozaron con esparcimiento verbal, ingenioso y hasta reflexivo. Las redes transformaron la politiquería en asunto tan serio que suscitó la intervención de autoridades municipales y partidarias y llegó hasta decisiones graves.

Comunicación es poder. Comunicar al público mediante una grabación electrónica el intercambio verbal entre los hasta entonces respetables panteoneros, los convirtió en actores de una escena donde la actriz principal perdió el respeto del respetable. Y en un santiamén, un regaño de los que debe haber mil al día en la administración, fue motivo de un flamígero e inmediato cese de sus funciones partidarias y de obligada licencia del cargo popular ganado por votación popular.

Hemos visto esta situación antes.

Varias veces. Hace pocos días cesaron a un profesor de alguna preparatoria de la UNAM cuando se ventiló en redes sociales una grabación electrónica que muestra el abuso de ese profesor sobre una alumna. La comunicación abierta del hecho y la condena unánime de los habitantes de las redes han llevado el asunto hasta generar un importante diferendo entre el rector de la UNAM y el Presidente de la Comisión de Derechos Humano del Distrito Federal.

No basta cesar al victimario. Merece castigo conforme a derecho.

Comunicación es poder y hacerlo de manera abierta, más. No obstante hay un enorme silencio: ¿Es legal, legítimo, ético si se quiere, hacer una grabación de los dichos y los actos de alguien, sin su consentimiento? ¿Es legal hacerlo público? Los periodistas han dicho siempre que sí, por el derecho a la libertad de expresión. En recientes casos semejantes ¿qué nos ha dicho el gobierno de los Estados Unidos? ¿Qué dice la ley? ¿Qué los jurisprudentes? Poder y ética pública, una vez más, están convocados a debate por los sucesos que las redes hacen posible.