Circular sin resolver

Temaca se inunda. Vaya pues. Tanto tiempo, tanto espacio y coincidir, como dice la canción. Estamos igual que ¿cinco?, ¿seis? años atrás, sólo con el tiempo, la confianza y el cuidado perdidos. El proyecto de la presa siempre fue una pequeña pieza, indispensable sin duda, de un gran proyecto de varios miles de millones de dólares. Los grandes intereses asociados al asunto no tuvieron nunca disposición a modificar el proyecto y evitar la inundación de tres pequeños pueblos. Asimismo, el gobierno, con la excepción de la controversia emprendida por el gobierno municipal,  nunca mostró con hechos voluntad de proteger a quienes demandaban respeto a su derecho a vivir en la tierra y el espacio heredados por sus mayores sin abandonar su micro-cultura, quizá micro, pero propia de ellos.

Se repiten los mismos vicios y se obliga a los ciudadanos a realizar el mismo camino circular. No se nota, en los hechos, un aprendizaje en gobernantes y quizá tampoco en los ciudadanos, acerca de cómo enfrentar estos choques de intereses entre el capital, el gran dinero y los derechos de minorías vulnerables o excluidas de las decisiones. Aquellos sometidos por el poder fáctico del capital, estos esperanzados por los dichos de los malos gobiernos. Supongamos que el gran proyecto sea de 10 mil millones de dólares, en números redondos unos 130mil millones de pesos. ¿Por qué no se hizo posible tomar, digamos el 2 por ciento de esos millones, dos mil seiscientos millones para ofrecer a los pobladores un beneficio real, contante y sonante, una integración real al gran proyecto o al menos un fondo de desarrollo de un nuevo proyecto productivo, innovador y con visos de futuro? Eso se ha hecho en otras latitudes cuando se inundan pueblos por presas o hasta por la inundación de monumentos culturales de gran envergadura. Al menos, por ejemplo, millones suficientes para trasplantar el pueblo inundable piedra por piedra a otro lugar cercano a su entorno.

No puedo comprender cómo los gobernantes que juraron y prometieron guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos caen en los mismos círculos viciosos con los cuales se protege más a unos pocos que a otros muchos. ¿Será una adicción, un vicio? Es el vicio de dar “vueltas y vueltas”, dar “largas”, “dialogar” y resolver  lo que ya se sabía desde un principio.