Balance (parcial) preliminar

Gota a gota se está publicando información del curso de los hechos sucedidos en Ayotzinapa, Guerrero, los cuales culminaron en la desaparición no resuelta de 43 jóvenes estudiantes de la Normal Rural ubicada en ese lugar. Aun no se conoce públicamente la secuencia completa de lo sucedido en Iguala la noche del 26 al 27 de septiembre y los hechos en Cocula, municipio aledaño. Queda clara la intervención en de altos funcionarios y policías municipales, de señores y sicarios del cártel Guerreros Unidos, miembros de la policía federal y del Ejército. Quedan claros los actos de omisión de funcionarios del gobierno estatal y la muy tardía intervención del gobierno central.

También quedan claras las actuaciones y omisiones de los partidos políticos, sus autoridades y conspicuos representantes tanto legislativos como miembros de la alta burocracia. A cinco semanas de los hechos el “río está revuelto”, quizá “más revuelto” que al principio de la crisis. También son claras las repercusiones internacionales de los sucesos y el pobre, por tardío,  desempeño gubernamental. Las consecuencias aún están por conocerse. Desde luego el coraje, irritación e indignación ciudadana es manifiesto. Y el fuerte y feroz reclamo a los gobiernos de los padres y compañeros de los desaparecidos es ejemplar y dignísimo. No podemos prever las consecuencias. Falta evaluar la actuación de los medios de comunicación social, visiblemente heterogénea. Será indispensable revisar el comportamiento de los medios digitales.

Explicación y compresión cabal de lo sucedido se ven lejos. En el balance preliminar el gobierno está perdiendo por marcador abultado en contra. Falló la estrategia de seguridad, la reducción del crimen organizado, el proyecto de renovación policial, la promesa de mejores procesos de justicia y legalidad y, sin duda, el combate a la corrupción.

Los silencios han sido y son un actor. El gobierno puso el ejemplo de silencio. Empresarios organizados o no, iglesias, sindicatos y organizaciones gremiales han optado por permanecer callados. No obstante, ese silencio grita su parecer. Conviene, además, asentar la débil condena general en contra de criminales violentos, en alguna forma actores en los hechos pues se sabe de la infiltración del crimen en los gobiernos municipales. La crisis no resuelta avisa de una post crisis ruda, sin duda.