Año nuevo ¿de verdad?

Si el calendario es implacable, la realidad no lo es menos. La diferencia es la arbitrariedad de uno y lo retador de la otra. Si bien la tierra da una vuelta sobre su propio eje aproximadamente una vez al día, y da una vuelta alrededor del sol cada 365 días y fracción cercana a un cuarto de día, las vueltas de la realidad no tienen periodos fijos, pueden ser breves o muy largas, a veces increíbles, otras predecibles. Lo implacable de la realidad, a veces se diluye en las vueltas del tiempo. Lo implacable del calendario recuerda que no hay plazo que no se cumpla.

Las vueltas de la realidad del año que finaliza permiten, con relativa facilidad, predecir la alternancia en el poder federal, y quizá en el estatal de Jalisco en el próximo periodo electoral de 2018. El desempeño gubernativo en 2016 provocó una caída en la aceptación popular tal que cualquier encuesta electoral daría por resultado la pérdida del poder del partido gobernante. Las vueltas del tiempo dirán si la predicción es válida o no.

Por otra parte, 2016 nos avisó la escasez de figuras políticas con suficiente presencia para prever cuál será la “baraja” de personajes aspirantes a dirigir el gobierno del país y de Jalisco. ¿Será cómo decía el gallero: ¿sale el pinto y entra el pinto? Es muy probable. La situación social, económica y política no es sencilla y no se compondrá en el corto plazo. Enfrentarla no será fácil. A muy pocos convencerán los aspirantes a la mayoría popular en las votaciones de 2018 si se contentan con promesas y lodo sobre el adversario o sobre el gobernante anterior. Se va a requerir de un grado muy alto de sensibilidad con la situación de las grandes mayorías, sus necesidades y sus demandas. Y un talento poco usual para encontrar la mejor forma de utilizar el poder y sus atribuciones para reducir tales necesidades y atender con eficacia tales demandas populares.

Gran parte de la carencia de políticos se debe a que los partidos políticos, entidades encargadas por constitución política nacional, de encontrar, reclutar, cultivar, formar y hacer florecer los mejores hombres y mujeres con vocación de políticos, abandonaron esta indispensable función. No es fácil encontrar quién aspire a ocupar con honradez y sensibilidad los puestos claves en los gobiernos. Por eso, si 2017 trae en sus entrañas tales políticos sí será año nuevo de verdad.

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