Aguas y sombras

Algo especial tiene el agua. En nuestro medio no hay manera más popular de decirle ¡Cuidado! a alguien, que gritarle oportunamente ¡Aguas! La palabra “sombra” también advierte sobre el cuidado cuando de dulce modo, quizá con sorna, se le pide tener cuidado a alguien de sí mismo: “Te vas por la sombrita”. El diminutivo es la clave.

Ayer 22 de marzo fue el Día Internacional del Agua y podríamos gritar ¡Aguas con la sombra! La sombra importante, la de los árboles, depende del agua. La relación construida por los seres humanos entre agua, árboles y sombra es la que determina la relación entre seres humanos y el territorio, con otros seres humanos y en el fondo determina los límites del modo de vivir. Esa relación no es la misma en la ciudad o en las áreas rurales. En el bosque o en el desierto. En la costa o en la montaña.

Una ciudad, por ejemplo, no es la misma sin árboles o con ellos en abundancia. Si hay árboles hay sombra y hay agua. Si usted camina o transita por el centro de Guadalajara no tendrá sombra y si quiere agua la tendrá en una fuente o embotellada en un estanquillo. En una colonia arbolada de esta misma ciudad sí tendrá sombra. Quizá no le dé sed. Eso sí, si quiere agua la puede comprar en un centro comercial embotellada y cara. Ya no es cierto aquello de que “un vaso de agua no se le niega a nadie”.

Ahora que se ha puesto de moda planear la metrópoli bueno será que funcionarios y ciudadanos recuperemos cuál es la relación metropolitana entre agua, árboles y sombra. Esta relación es una metáfora de la ciudad que somos, de la sociedad que vivimos. Sospecho que no nos va a gustar. La relación agua – árboles hoy la define los metros de pavimento que queremos. La relación árboles – sombra la define el precio de metro cuadrado de territorio. Menos sombra, menos árboles implican más agua sucia que nos cuesta limpiar o la dejamos sucia y la perdemos. Más pavimento implica más dificultad y más costo para regresar el agua de lluvia al subsuelo. Más sombra implica más frescura ambiental y menos gasto en agua y en energía de enfriadores para soportar los  bochornos.

Ciudad, agua, árboles y sombra hoy están en una relación desequilibrada. Componerla requiere de cambio de costumbres. ¡Aguas con el agua! Vámonos “por la sombrita” para mejorar la relación entre la ciudad, entrañable, el agua, la sombra y el árbol.