LA CAUSA Y LO CAUSADO

¿Es posible la unidad de las izquierdas?

La declaración de Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del DF, sobre querer ser presidente de la República es un primer paso importante de un personaje con características para encabezar un gran movimiento nacional, pero no es suficiente para constituir una definición política mediante la cual se encamine un proyecto exitoso con rumbo a 2018.

La unidad de las izquierdas se forma con definiciones y acciones, con la construcción de rutas para enfrentar la actual coyuntura. En este momento las distintas versiones de la izquierda deben demostrar visión, responsabilidad, generosidad y humildad para edificar una coalición amplia que incluya a los ciudadanos sin partido y a diversas personalidades.

Los resultados de la elección del pasado 7 de junio expresaron una dispersión del voto entre 10 partidos políticos, candidatos independientes y el movimiento que pedía la anulación del voto. El PRI, el PAN y el PRD disminuyeron sus porcentajes electorales y dos partidos perdieron su registro: el PT y el Humanista.

En medio de esta dispersión, del surgimiento de Morena y de candidatos independientes, el peso electoral de las izquierdas fue de 29 por ciento de los votos totales. Esta simple adición de porcentajes y de votos debería ser una fuerte convocatoria a la unidad, lo que parece imposible de lograr por el momento que atraviesan las direcciones partidarias, la estrategia de Morena y la soberbia de Andrés Manuel López Obrador de caminar solo hacia 2018.

La izquierda está fragmentada y ante esta realidad surge una pregunta: ¿cómo construir una coalición que dispute realmente el futuro del país?

Debe recuperarse la cercanía con la sociedad, más atención a la población, a las necesidades del ciudadano y menos ambición con el poder.

Debemos ser capaces de construir una propuesta mínima para colocarla por encima de matices, ideologías y dogmas que por desgracia han caracterizado a la izquierda mexicana, tan proclive a la descalificación. La disyuntiva es determinar la ruta que la izquierda debe tener rumbo a 2018. Ni el PRD como hoy está ni Morena en su circunstancia pueden encabezar este gran movimiento político.

Las coaliciones triunfadoras son con la sociedad y los ciudadanos, no con las estructuras y sectores de los partidos. El PRD deberá cambiar, y si no lo logra, su futuro será la marginación y, finalmente, su extinción. Si la izquierda mexicana quiere tener un destino exitoso, solo lo podrá alcanzar si actúa en unidad. Dividida no tiene futuro.

Llamo a la dirección nacional del PRD a encabezar la transformación del partido, a no escudarse en el argumento de que los resultados electorales obtenidos son favorables, porque nos sitúan como la tercera fuerza política del país y la más votada dentro de la izquierda. La llamo a ser sensible a la opinión de la sociedad sobre la situación actual del partido y del país.

Rumbo a 2018, el PRD no deberá formar parte de alianzas en elecciones locales con el Partido Acción Nacional (PAN); de hacerlo, el costo político frente a la sociedad sería su desdibujamiento absoluto como partido de izquierda.

Las declaraciones de ciudadanos que han hecho públicas sus aspiraciones para ser el próximo presidente de la República marcan el inicio de la sucesión 2018. Ojalá que el desarrollo de sus proyectos y actividades sean de acuerdo a lo que marca la ley, de respeto y que contribuyan al fortalecimiento de nuestra democracia.

 

Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República

Twitter: @MBarbosaMX