LA CAUSA Y LO CAUSADO

La derecha unida también puede ser vencida

Las protestas y manifestaciones contra el gasolinazo que se han presentado prácticamente en todo el territorio nacional detonaron la concreción de un acuerdo para el futuro inmediato del país y el resultado de la sucesión de 2018. Por supuesto, no hablo del Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, que en días pasados presentó el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que tantas críticas ha recibido y que se trata realmente de una fachada. Me refiero al acuerdo de fondo, al que llegaron el gobierno y la derecha para soportar la crisis e intentar mantenerse en el poder.

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y sus efectos en las relaciones bilaterales de nuestro país en los acuerdos comerciales y en las inversiones, en la migración y en la seguridad, así como los escándalos de corrupción de la clase política, particularmente de ex gobernadores, prefiguraban un panorama complicado para 2017. El gasolinazo provocó una protesta social inesperada que rebasó a los partidos políticos y a la clase política en su conjunto. Los saqueos y actos vandálicos que se presentaron en el contexto de la protesta complicaron más el inicio de año.

Ante un escenario que puede salirse de control por el descontento que tiene altas probabilidades de incrementarse con el transcurso de las semanas o de los meses, porque los aumentos continuarán, vendrán más gasolinazos e incrementos a los productos de primera necesidad, el gobierno y la derecha han llegado a un acuerdo no solo contra el descontento de la mayoría de la población por los aumentos, sino en una ruta para sortear la crisis y mantenerse en el poder en 2018.

¿En qué consistiría dicha ruta? Muy sencillo: una misma estrategia con diversos candidatos. Si el gobierno y la derecha están de acuerdo en lo fundamental en el rumbo del país y en preservar la red de complicidades que han construido en los últimos tres sexenios, el objetivo de esta estrategia consistiría en cerrarle el paso a una opción de izquierda. De esta manera y teniendo claro que los escándalos de corrupción y el gasolinazo sepultaron las posibilidades de éxito del PRI, el partido del Presidente presentaría un candidato de paja y el PAN desecharía a Margarita Zavala, a Ricardo Anaya y a Rafael Moreno Valle como candidatos, para optar por un rostro más presentable, un rostro ciudadano.

El establishment tiene un gran temor a la protesta social. En lo referente al gasolinazo y sus consecuencias no calcularon sus efectos. Si bien, ninguna de las fuerzas políticas se beneficiaría directamente de un escenario de ingobernabilidad, lo cierto es que en 2018, ante la crisis económica, la inmensa mayoría de la sociedad podría optar por un cambio, ejercer un voto de castigo contra el establishment, que tantos cambios ha prometido, pero que solo ha llevado al país a la ruina. Ante este escenario, la izquierda y las fuerzas progresistas tienen la oportunidad y la responsabilidad de presentarse unidas en un solo bloque. Ninguno de los partidos de izquierda debe prestarse a ser parte de ese pacto del gobierno y de la derecha contra el pueblo de México. La derecha unida también puede ser vencida. 

Coordinador parlamentario del PRD en el Senado de la República
Twitter: @MBarbosaMX