LA CAUSA Y LO CAUSADO

El debate de la mariguana en una sociedad de derechos

Cada etapa social tiene sus tiempos y sus momentos emblemáticos, los cuales marcan un antes y un después.

Un buen indicador del avance de una sociedad se encuentra en el goce pleno de sus derechos y en el cumplimiento cabal de sus obligaciones. Estoy de acuerdo en que corresponde al individuo decidir libremente sobre su vida, en este caso, sobre el consumo de mariguana y sus derivados para fines recreativos o lúdicos.

Se trata de un ejercicio de libertad y de responsabilidad individual que, en una república federal, laica y democrática, debe garantizarse.

En días próximos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) analizará y resolverá sobre aspectos relacionados con el uso recreativo de la mariguana. Específicamente, analizará y resolverá sobre la indebida restricción de los derechos fundamentales a la identidad personal, propia imagen, libre desarrollo de la personalidad, autodeterminación y libertad individual.

Independientemente del sentido del voto de la mayoría de los ministros, que espero se apruebe, el hecho de que la SCJN discuta el tema de la mariguana adquiere relevancia por el momento que vive nuestro país en materia de narcotráfico y por lo polémico que puede resultar hablar de cualquier aspecto relacionado con ésta.

El proyecto del ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea ordena la discusión y da claridad al debate. Es un proyecto que, construido desde la perspectiva de un integrante de la Suprema Corte, adquiere especial relevancia para los que consideramos como anticonstitucionales los artículos de la Ley General de Salud, porque dañan derechos fundamentales.

Si la Corte aprueba el proyecto de Zaldívar, se declararán como inconstitucionales varios artículos de la Ley General de Salud, circunscritos exclusivamente a las porciones normativas que se refiere al estupefaciente cannabis (sativa, índica y americana, su resina, preparados y semillas) y el psicotrópico THC (tetrahidrocannabinol), en su conjunto conocidos como mariguana.

En resumen, el ministro argumenta que el Estado no puede imponer modelos y estándares de vida a los ciudadanos, ni intervenir en asuntos propios de la esfera personal y privada de éstos.

Estoy de acuerdo en que el consumo de mariguana es una de las maneras de proyectar preferencias y rasgos que diferencian a algunos individuos del resto de la sociedad. En este sentido, la prohibición del consumo de la mariguana resulta anticonstitucional, pues implica la supresión de conductas que confieren al individuo una diferencia específica de acuerdo a su singularidad. La decisión de consumir mariguana es estrictamente personal.

Este proyecto y su discusión en la SCJN definirán un precedente en la regulación del consumo de la mariguana en nuestro país, el cual debe ajustarse a los derechos y obligaciones que establece la Constitución.

La aprobación de este proyecto cambiaría los términos del debate sobre la no criminalización del consumo de la mariguana y significaría en avance para cambiar la perspectiva de una política prohibicionista a una donde se defiendan plenamente derechos y libertades de los individuos.

Como experiencia personal no conozco la mariguana, jamás he visto un carrujo de la misma, mucho menos he convivido con alguien cuando la consume y tampoco sería un promotor de su utilización, aun, lúdica, pero se trata de que en esta época, en el arranque del siglo XXI, todos debemos ser promotores de una sociedad de derechos.

Coordinador parlamentario del PRD en el Senado de la República.

Twitter: @MBarbosaMX