LA CAUSA Y LO CAUSADO

Las alianzas con el PAN

Después de las elecciones del 7 de junio, de los resultados electorales de esa jornada y de los cambios operados en la sociedad, a los cuales las direcciones partidarias deben ser sensibles, queda claro que el PRD debe transformarse. De no hacerlo, no tiene futuro. Se ha dicho que debe trazar una ruta que permita la unidad de las izquierdas en una modalidad que pueda ser aceptable para el conjunto de estas tendencias políticas e incluir a los ciudadanos.

De lo que se trata es de contar con un partido con un proyecto de izquierda y abierto a las múltiples manifestaciones de la sociedad.

Uno de los aspectos sustanciales de esta transformación es la revisión a fondo de su política de alianzas.

Rumbo a 2018, el PRD no deberá formar parte de alianzas o coaliciones en elecciones locales con el Partido Acción Nacional (PAN); de hacerlo, el costo político frente a la sociedad sería su desdibujamiento absoluto como partido de izquierda.

Lo digo con respeto y reconociendo la trayectoria y el peso del PAN en la historia política de nuestro país, y en atención a los dirigentes y militantes panistas que se han distinguido por impulsar el cambio. El PAN representa una tendencia política y social de fuertes asideros en la sociedad. Las transformaciones del país no se entenderían sin las aportaciones de esta fuerza a la democracia. La izquierda y el PAN tienen coincidencias y también puntos de vista opuestos en temas sustanciales. Entre las coincidencias más significativas se encuentra la lucha por la democracia y el combate a la hegemonía política de un partido.

¿Por qué las eventuales alianzas del PRD con el PAN rumbo a 2018 no son convenientes? Primero, porque el PRD necesita redefinir su propio perfil de izquierda frente a la sociedad, clarificar su relación con el gobierno y con el poder, con el resto de las fuerzas políticas y, un aspecto fundamental, con los ciudadanos.

Segundo, porque el simple argumento de la conveniencia electoral, a estas alturas, no es suficiente. Un repaso de las alianzas más recientes con el PAN expresa que el PRD ni cogobierna ni creció como partido en la pasada elección. Me refiero a Sinaloa, Puebla o Baja California. El pasado 7 de junio en Sinaloa y Puebla el PRD fue quinta fuerza electoral y en Baja California ocupó el lugar siete, solo arriba del PT, quien perdió su registro. En la lógica electoral, y a unos años de distancia, estas alianzas han sido muy poco rentables para el PRD.

Tercero, las alianzas del PRD con el PAN pueden confundir a sectores importantes del electorado de centro izquierda. Sectores importantes de la sociedad que luchan por libertades y derechos miran con extrañeza las alianzas electorales con el PAN, donde algunos de sus dirigentes más conservadores mantienen una férrea oposición a la libertad en las preferencias sexuales y reproductivas.

Cuarto, el voto duro no lo es tanto cuando el PRD va en alianza con el PAN, quien ocupó la Presidencia de la República por 12 años y desplegó políticas públicas y asumió decisiones que afectaron a la izquierda o intentaron debilitar al PRD.

Es el momento en que el PRD debe tener un claro perfil de izquierda; sus posibles alianzas con el PAN solo lo desdibujarían e impedirían recuperar sectores de su voto duro y acercamientos con ciudadanas y ciudadanos que impulsan una agenda progresista.

 

*Coordinador del grupo parlamentario del PRD en el Senado de la República

Twitter: @MBarbosaMX