LA CAUSA Y LO CAUSADO

¿Extraditar o no extraditar?

¿Qué sigue a la recaptura de Joaquín Guzmán Loera?

Debe ser procesado y sentenciado en México.

Se cumple una semana de la recaptura, los medios de comunicación, nacionales e internacionales, han difundido en innumerables ocasiones los videos e imágenes del denominado operativo Cisne Negro y de las acciones que finalmente llevaron a su reaprehensión, así como de la relación de este capo con actrices, actores y personajes del ámbito televisivo y cinematográfico. Estas son circunstancias de alto impacto mediático que, sin embargo, no deben distraer la atención de lo realmente importante: conocer y desarticular los vínculos que un hombre tan poderoso como Guzmán Loera ha creado en su entorno.

Las preguntas son las siguientes: ¿quién o quiénes administran y protegen sus ganancias? ¿Acaso alguien puede pensar que al final de cada día Joaquín Guzmán Loera se sienta a contar y después entierra las enormes sumas de dinero que consigue por su criminal negocio?

Las autoridades tienen la obligación de identificar y desarticular la organización criminal de Guzmán Loera, la cual no solamente está integrada por sicarios, sino por negocios, agentes financieros, socios y relaciones de todo tipo que lo convirtieron en uno de los hombres más poderosos del mundo.

Con la recaptura de Joaquín Guzmán Loera deben conocerse las complicidades que le permitieron su ascenso delincuencial mediante relaciones con segmentos de los poderes público y económico.

En sus dos capturas previas prevaleció el silencio; peor aún, desde su reclusión este interno siguió manejando su cártel. Ahora, tras la tercera captura, no puede repetirse, de ninguna manera, esta circunstancia.

A pesar del deterioro del Sistema Policial, del Penitenciario y del de Inteligencia en México, realizar una extradición pronta de Joaquín Guzmán Loera, sin que antes sea juzgado y sentenciado en nuestro país, cancelaría la posibilidad de conocer sus vínculos y complicidades.

Conocemos las complicaciones de la reclusión de un criminal de tal peligrosidad, el nivel de amenaza y el de corrupción que puede generar en el lugar donde se le encarcele. Sin embargo, debe reiterarse la pertinencia de que Guzmán Loera sea juzgado por tribunales mexicanos, con leyes mexicanas y que cumpla su condena en penales nacionales.

El Estado mexicano debe de acreditar su fuerza, que tiene instituciones capaces de hacer cumplir la ley. Nuevamente el Estado está a prueba.

La detención de Joaquín Guzmán no significa que la seguridad esté bien, continúan pendientes las reformas de seguridad pública, que incluyen cambios sustanciales al sistema policial mexicano a escalas federal, estatal y municipal; al sistema penitenciario, de cuyas instalaciones en dos ocasiones se ha fugado el hoy capturado; así como las reformas al Sistema de Seguridad Nacional.

En suma, a la brevedad deben reformarse estos tres sistemas: Policial, en sus tres órdenes; Penitenciario, y de Seguridad Nacional, para dotar del marco legal al Ejército y a la Marina.

Esta detención no significa que las cosas estén funcionando bien, esta detención no significa que no haya que hacer las reformas, esta es una acción de las fuerzas del orden del Estado mexicano que hay que reconocer.

Hay que hacer un reconocimiento, pero también deben hacerse las reformas que acrediten que el Estado mexicano es firme, fuerte y con instituciones sólidas.

*Coordinador parlamentario del PRD en el Senado de la República.

Twitter: @MBarbosaMX