En pocas palabras...

El destino nos alcanzó...

Este año 2017 y especialmente el mes de septiembre será recordado por la gran cantidad de sucesos naturales catastróficos. Los huracanes y los movimientos telúricos han causado dolor y preocupación entre los habitantes de las entidades afectadas.

Como si no faltarán acontecimientos, ayer hubo un apagón que afectó a miles de usuarios de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas y Chihuahua, en lo que al parecer fue un accidente en una línea que abastece a las tres entidades.

En algunas colonias del área metropolitana, el servicio aún no se restablece. Los más afortunados duraron algunos minutos sin luz, pero de todos modos hubo mucha incertidumbre ante la magnitud del hecho.

En la Comisión Federal de Electricidad atribuyeron la falla a una línea en la subestación de San Jerónimo. Eso lo informaron en un mensaje escueto que difundieron a través de las redes sociales.

El jueves pasado, casi a la medianoche en la Ciudad de México, me tocó vivir la experiencia del sismo de mayor intensidad del cual se tenga registro. De los 8.4 grados en escala de Richter que se dijo al principio, finalmente quedó en 8.2 grados.

Por fortuna no fue tan devastador como el de 1985, tal vez porque aprendimos la lección y los edificios se ajustaron, ahora sí, a las especificaciones de Protección Civil.

En cuanto a las lluvias, esta temporada ha sido extraordinaria en los estados del centro de la República y la capital del país, donde las autoridades apenas se dan abasto para atender las emergencias. Cientos de viviendas se han inundado con la respectiva pérdida de sus pertenencias.

Con todo lo que ha sucedido, me vino a la mente una de las películas que más me han impactado. Me refiero a Cuando el destino nos alcance, cuyo título original en inglés es Soylent green.

Este filme estadunidense del año de 1973, dirigido por Richard Fleischer y protagonizado por Charlton Heston, Edward G. Robinson y Leigh Taylor-Young, advertía desde hace 44 años de las consecuencias de no respetar a nuestro planeta.

No cabe duda que la realidad está superando y por mucho a la ficción. Por eso hay quienes están convencidos que el destino ya nos alcanzó.

miguelangel.vargas@milenio.com