En pocas palabras...

La rebelión de los jodidos...

Ni están todos los que son, ni son todos que están. Así se puede definir la ola de inscripciones en el Partido Acción Nacional que iniciaron el fin de semana rumbo al proceso electoral del próximo año en Nuevo León.

En un partido como el PAN, donde la sangre azul dejó de ser requisito sine qua non para ser candidato, las nuevas generaciones tomaron el control para imponer la voluntad de las mayorías que presionadas con la nómina tienen que seguir la corriente so pena de perder hasta el trabajo.

Al menos eso denunciaron Felipe Cantú y Fernando Margáin casi al inscribirse, acusando a Margarita Arellanes y su numeroso grupo de simpatizantes de coaccionar el voto, utilizando el poder que le da el presupuesto del ayuntamiento regiomontano.

Es decir, muy pronto los panistas aprendieron las mañas y ahora las utilizan sin escrúpulo alguno para llegar al objetivo. El fin justifica los medios, aunque estos no sean los más limpios que digamos.

Pero en su descargo habría que rememorar los procesos de antaño, donde los puestos se repartían entre unos cuantos privilegiados que decidían todo en el otrora aguerrido partido opositor, que de la noche a la mañana probó las mieles del triunfo y le gustó.

Se acabaron los tiempos donde personajes como José Luis Coindreau, Alejandra Kana Fernández, o la señora Pipis Domínguez y su esposo, tenían el control de todas las decisiones.

O donde políticos como Raúl Monter, o Fernando Canales y su esposa, Ángela Stelzer, ponían y quitaban candidatos mientras la tropa se dedicaba a cuidar casillas o enfrentarse a los porros del PRI el día de los comicios mientras ellos esperaban en los cuarteles.

Ahora es distinto, los deabajo son ellos y los que toman decisiones son otros. Así cambiaron los roles y eso provoca declaraciones como las de Coco Coindreau, donde señala que en el proceso interno hay dados cargados a favor de la alcaldesa con licencia de Monterrey.

Los métodos internos en el blanquiazul han sido cuestionados de siempre, pero los que reclaman ahora son distintos. En pocas palabras, se les volteó el chirrión por el palito en el momento que perdieron el control.

Como en algunos procesos históricos en México y en el mundo, en el PAN de Nuevo León se está viviendo la rebelión de los jodidos y no les queda de otra que aguantar. 

miguelangel.vargas@milenio.com