En pocas palabras...

La polémica de las megarruedas

Las comparaciones son odiosas pero necesarias. Las megarruedas de Monterrey y Puebla tienen algo en común: las une la polémica desde que fueron concebidas.

La de Monterrey es 20 metros más pequeña que la poblana, y más de doble de costosa.

La del Parque Fundidora desde el arranque se dijo que tenía un hundimiento en la base de la estructura debido a sus 360 toneladas, pero se ignoró esta situación.

El aparato instalado en el Parque Fundidora viene de Guadalajara, donde se cobraba 89 pesos a los adultos, 69 pesos a los niños, aunque a la góndola VIP le fijaron un costo de 799 pesos.

Nunca he tenido la oportunidad de subirme a la de Monterrey, pero me dicen es todavía más onerosa.

Desde el arranque se dijo que ofrecerían champagne a los usuarios, y que hasta podría ser rentada por parejas, las cuales tendrían un “romántico” paseo de 15 minutos en las alturas.

Por su parte, la llamada Estrella de Puebla, que recibió la acreditación del récord Guinness como la rueda de observación portátil más grande del mundo, con una altura de 80 metros, es por mucho más económica.

Si bien fue criticada por considerarse un derroche ya que el costo por parte del Gobierno Estatal ascendió a 200 millones de pesos, subirse es casi tres veces más económico. Una góndola cuesta 30 pesos, mientras que la de lujo llega a los 300 pesos con cupo para seis personas.

Me consta que en la capital poblana hubo reclamos porque la inversión era pública, pero se trata de un atractivo más en una de las ciudades más visitadas por el turismo nacional y extranjero.

A estas alturas hay quienes piensan que se justifica porque tanto los visitantes como los poblanos pueden disfrutar de un paseo diferente y a la veces económico.

En el caso de Monterrey es distinto porque se trata de un negocio particular, donde además abusan al permitir que se cobre mucho más por menos de lo que ofrece la de Puebla.

Es injusto que vengan a una ciudad cosmopolita como la nuestra a ofrecernos una rueda de observación, cuando se trata de una rueda de feria con dimensiones muy diferentes, y con precios que insultan la inteligencia de cualquiera.

miguelangel.vargas@milenio.com