En pocas palabras...

¿Qué pasa en la Sección 50 del SNTE?

En el DF, los maestros de la Sección 22 de Oaxaca tienen secuestrada la vialidad de una gran ciudad, la cual de por sí tiene graves problemas de circulación. De paso, exhiben la tibieza de Miguel Mancera, que actúa con exagerada tolerancia en perjuicio de cientos de comercios y restaurantes que registran pérdidas millonarias.

En su estado de origen, golpean a padres de familia y toman por la fuerza planteles escolares en poder de la Sección 59, ante la complacencia del gobernador Gabino Cué, de quien se sospecha fi nancia las protestas magisteriales.

Hay otros estados de la República donde las cosas funcionan medianamente y algunos donde la relación entre los profesores y las autoridades estatales es cordial.

El caso de Nuevo León es uno de ellos, pues las secciones 50 y 21 se han mantenido al margen de las protestas para concentrarse en la docencia. Históricamente así ha sucedido, y qué bueno que así sea, por el bien de todos.

Ni la Sección 21 del SNTE que encabeza Casimiro Alemán, ni la 50 que dirige Guadalupe Castillo García han tenido una participación destacada en las protestas a nivel nacional, pues están alineadas con su líder, Juan Díaz.

Con responsabilidad, los mentores nuevoleoneses acuden a las aulas, lo cual se agradece. Pero hoy en día están más ocupados en controlar a los grupos internos que se disputan el poder, y que por esa misma ambición impiden cumplir los compromisos de campaña.

Tal es el caso del maestro Lupe Castillo en la Sección 50, que ha tenido que sortear las broncas que le heredaron, lo que tampoco lo ha dejado despegar. Trae encima a proveedores y prestadores de servicios que después de meses no han recibido el pago correspondiente.

Algunos por confianza y, sobre todo, por lealtad con él, han decidido seguir trabajando para no afectar a los sindicalizados. Sin embargo todo tiene un límite y están a punto de parar por falta de recursos.

Lo peor del caso es el profe Castillo delega en sus hombres de confianza y estos no resuelven los asuntos prioritarios, lo cual no sólo ocasiona que se vayan acumulando pendientes que afectan la imagen de la dirigencia sindical.

De seguir las cosas en el mismo tenor, le pueden generar a Lupe una crisis que en estos momentos no necesita, y que además lo deja mal parado con algunas personas, las cuales confiaron en él y ahora piensan que se los "está madreando".