En pocas palabras...

El 7 de junio: ¡A votar se ha dicho!

El desencanto ciudadano por los partidos políticos ha llevado a pensar a muchos en las candidaturas independientes. El caso de Nuevo León es peor aún, porque la alternancia PRI-PAN no logró satisfacerlos y el resto de los partidos nunca han existido.

El PRD sólo en la campaña presidencial pudo levantar sus números con una votación histórica. En honor a la verdad fue por el efecto López Obrador, pero ni antes ni después han mejorado. Por lo regular andan en los 120 mil votos por elección.

De acuerdo con el informe 2011-2012 de la Comisión Estatal Electoral, los niveles de participación en el Estado son cercanos al 60 por ciento en los últimos 20 años.

Sólo en 1994 llegó al 75.23 por ciento que representa la nada despreciable cifra de un millón 429 mil 217 votos. En 1997 bajó al 63.64 por ciento que se reflejó en un millón 375 mil 536 sufragios.

En el 2000 se mantuvo en niveles del 62.97 por ciento, es decir, casi se mantuvo igual. Para el 2003 tuvo un marcado descenso para llegar hasta el 53.94 por ciento. El 2006 volvió a subir al 59.35 por ciento.

Los comicios del 2009 vuelven a bajar hasta el 54.61 por ciento. Para el 2012 la participación fue del 59.65 que suma un millon 982 mil 908. En cuanto a cantidad de votos es mayor a la del 94 pero se debe al crecimiento poblacional.

Nuevo León es una de las entidades ejemplo a nivel nacional y espero que la del 7 de junio no sea la excepción. Más allá de lo que nos han decepcionado los partidos o algunos de sus militantes, el voto sigue siendo la mejor herramienta para decidir el rumbo de nuestro querido Estado.

Hay quienes promueven al abstencionismo como una opción y en lo personal difiero de los que hacen ese tipo de propuestas. Considero que debemos dejar a un lado la apatía y no dejarnos llevar por quienes buscan ahuyentar al electorado.

Se han invertido miles de horas-hombre y millones de pesos en su organización como para desaprovechar y mucho menos despreciar la posibilidad de emitir el voto. En el futuro habría que contemplar al referéndum o a la revocación de mandato cuando algún partido o alguno de sus funcionarios incumplan.

Por lo pronto, hay que acudir a las urnas, ya que en otros países de Latinoamérica ni siquiera esa opción tienen los ciudadanos.

miguelangel.vargas@milenio.com