En pocas palabras...

A grandes males, grandes remedios

La salida del general Cuauhtémoc Antúnez de la Secretaría de Seguridad Pública se da justo en el peor momento en cuanto a seguridad se refiere. Los asaltos están al alza, al igual que los secuestros exprés.

Por eso suena poco atractiva la propuesta de “proximidad” hecha por el general Arturo González, el nuevo responsable de la seguridad. Parece una iniciativa sin el peso suficiente para combatir una problemática tan compleja como la que enfrenta Nuevo León.

Además se trata de un modelo utilizado ya en algunos municipios desde hace años, es decir, no hay novedad. Mi amigo Martín Treviño Sosa, quien sabe mucho del tema, tiene tiempo tratando de convencer a los gobernantes y pocos lo adoptaron.

Peor aún, en estos momentos la situación parece haber rebasado la capacidad de las corporaciones estatales y municipales.

Aunque muchos no denuncien, en algunas zonas como el sur de la ciudad y en el área de Cumbres operan bandas que plagian a personas de clase media, a quienes por 100 mil o 200 mil pesos las liberan en dos o tres días.

El modus operandi de los delincuentes es aprovechar el descuido de las personas que se detienen a comprar en tiendas de conveniencia o farmacias. El factor sorpresa es su principal aliado, pues cuando la gente se distrae al abordar sus vehículos, en ese momento les caen.

Los delincuentes tienen casas de seguridad por rumbos de San Ángel, donde los mantienen de dos a tres días, y una vez que sus familiares pagan el monto del rescate son liberados.

La autoridad estatal seguro dirá que son historias urbanas, pero habría que preguntarle a quienes han padecido en carne propia la privación ilegal de su libertad, por muy poco que sea el tiempo. Por supuesto es una experiencia que a nadie le gustaría vivir.

Por la dimensión del problema, la propuesta de una “policía de proximidad” se antoja insuficiente. No se necesita ser un experto en seguridad para saber que el estado enfrenta una etapa crítica y como tal debe atacarse. El sentido común nos indica que ante grandes males requieren grandes remedios.

miguelangel.vargas@milenio.com