En pocas palabras...

¿Quién gobernará Nuevo León?


Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como El Bronco, es un fenómeno político a nivel nacional. Pero sobre todo, es una clara muestra del hartazgo de la sociedad y de lo decepcionados que están los nuevoleoneses de los partidos políticos.

Ni el PRI, ni el PAN, ni el PRD, ya no digamos el Panal, el PT, ni el Movimiento Ciudadano, han llenado las expectativas de un electorado que está literalmente “hasta la m…” de las promesas incumplidas en los últimos años.

Jaime ha sido el catalizador de todas las malas decisiones de los llamados institutos políticos que han ignorado a los votantes una y otra vez. En campaña van, piden el apoyo y cuando llegan al poder, hacen su santa voluntad sin tomarlos en cuenta.

Y no es que El Bronco sea la mejor opción o el más capaz, de hecho su pasado está lleno de cosas oscuras y de engaños. Hasta ahora no le he escuchado una sola propuesta digna de comentar. Nunca ha sido campesino y su paso por la administración de García tampoco es para presumir.

Su presente está peor. Muchos se preguntan de dónde han salido los millones de pesos para los panorámicos y la publicidad en los medios. Y también si ese dinero es de empresarios resentidos con el actual gobierno o producto de actividades ilícitas.

Pero el futuro estaría peor. Rodeado de puros priistas con ganas de cobrarse todas las afrentas. Por si fuera poco, tendría un Congreso controlado por el PRI y el PAN que lo dejarían sin autoridad para aprobar ni siquiera una licencia de uso de suelo.

Ya no digamos para sacar adelante el presupuesto con el cual pueda seguir con las obras para continuar las obras prioritarias. ¿Qué sería de los proyectos en proceso para evitar que Monterrey y su área metropolitana mueran de sed o de aquellos que impidan en un futuro cercano se pierda la poca movilidad urbana que todavía tiene?

El panista Mauricio Fernández dijo, y por primera vez le escucho algo sensato, que la llegada de alguien sin partido representa el riesgo de paralizar al Estado y hasta caer en la ingobernabilidad. Haiga sido como haiga sido”, Nuevo León no merece embroncarse nada más para darle en la torre a partidos ineficientes y que deberán hacer cambios de fondo si quieren recuperar la confianza perdida.

En tiempos donde el crimen organizado ha penetrado corporaciones policiacas y partidos políticos como el caso del PRD en Iguala, Guerrero, nada raro sería que apoyara a candidaturas independientes. Es un riesgo que las autoridades electorales deben investigar con seriedad, pero sobre todo con prontitud.

miguelangel.vargas@milenio.com