En pocas palabras...

La familia, origen y solución del "bullying"

En la escuela Idalia Cantú de Livas, donde cursé los dos últimos años de la primaria, había dos compañeros que eran un verdadero dolor de cabeza. Se la pasaban hostigando y golpeando por gusto al resto de la clase.

Hasta me acuerdo de sus nombres: uno de ellos era Bartolo, un chamaco que disfrutaba acosándonos, a pesar de que el maestro Roberto, de quien me acuerdo su apodo, pero no su apellido, era un hombre robusto que tenía carácter para controlar la situación. El otro era Javier, por cierto, primo de Bartolo.

Con el paso de los años, ambos muchachos ya de adultos nunca se metieron en líos con la justicia. Es más, me atrevería a decir que eran muy trabajadores, aunque nunca fueron buenos estudiantes.

En los años setenta, cuando estudiaba en la primaria ubicada en la colonia Josefa Zozaya primer sector del municipio de Guadalupe, ni siquiera existía el término bullying, y tampoco había los recursos tecnológicos para divulgarlo como ahora sucede. Ni hablar de celulares, ni tabletas, ni mucho menos de iPad.

Por esa razón, ahora apenas ocurre algún incidente de esa naturaleza y ya lo están divulgando las principales cadenas de televisión. Cualquier pleito o discusión entre jovencitos se magnifica por la exposición en los medios.

Hasta el Teacher López-Dóriga le dedica de manera exagerada minutos valiosos de la televisión para presentar imágenes de dos muchachitas de secundaria en la desgreñada, sin saber y ni siquiera decir el motivo del pleito.

Ahora se habla incluso de sus derivados como el ciberbullying, que precisamente fue tema de una de las mesas de diálogo y análisis del arquitecto Héctor Benavides en el programa Cambios. Por cierto ahí me enteré en voz de la secretaria de Educación, Juana Aurora Cavazos, que hay una ley antibullying y un consejo estatal para atender ese tipo de casos.

A pesar de todos los esfuerzos que hace la autoridad, creo que el origen y solución está en la casa. En los valores que como padres damos a nuestros hijos para que respeten a sus compañeros, en los consejos que demos a nuestros niños para que entiendan que ningún bien material está por encima de la dignidad humana.

miguelangel.vargas@milenio.com