En pocas palabras...

Gracias, don Israel, mil gracias

Hace poco más de dos meses escribí un artículo sobre el legado de don Israel Cavazos Garza, y ese día me llamó por teléfono para decirme que estaba preocupado por lo que había dicho sobre su persona.

“¡Qué compromiso, señor Vargas!”, me comentó. ¿Por qué maestro?, le respondí, si todo lo que ahí se menciona sobre su trayectoria es poco para lo valioso de su aportación a nuestra sociedad.

Así era de sencillo y hasta creo que no le gustaba que se hablara sobre él. El pasado 19 de octubre, durante la presentación de su libro Don Israel Cavazos Garza, Memoria Viva de Monterrey se le rindió uno de los homenajes más emotivos.

En su intervención bromeó, contó anécdotas y hasta se dio tiempo para reclamar al alcalde de Guadalupe, Francisco Cienfuegos que las banquetas estaban muy altas para las personas de edad avanzada.

Vivió toda su vida en el municipio donde nació, en su modesta casa de la calle de Zaragoza, en el centro de Guadalupe.

En los últimos años tuve oportunidad de visitarlo para pedirle ayuda en proyectos editoriales y siempre estuvo dispuesto a compartirnos su sabiduría. Sus casi 94 años de edad nunca fueron un impedimento.

Me llegó a contar que estaba actualizando el Diccionario Biográfico de Nuevo León, y recuerdo que llevaba algo así como 300 nuevos textos agregados. Espero que la Universidad Autónoma de Nuevo León lo reedite en breve.

Con ayuda de Salvador, a quien conoció como chofer y se convirtió en su mejor colaborador, y de Adrián Cruz, joven promesa en historia, el maestro Cavazos Garza vivió plenamente sus últimos años, siempre activo y muy productivo.

Este lunes habrá un reconocimiento de cuerpo presente en Palacio de Gobierno, al cual se sumarán autoridades estatales y de su amada UANL. También el municipio de Guadalupe planea ponerle su nombre a la plaza principal.

Aunque el mejor homenaje será que como sociedad hagamos un esfuerzo para erradicar la violencia de las calles. Esa era su gran preocupación y ojalá se pueda recuperar la tranquilidad para bien de nuestros hijos y de paso honrar su memoria. Gracias, don Israel, mil gracias.

miguelangel.vargas@milenio.com