En pocas palabras...

Lo bueno y lo malo del Tribunal Contencioso

Tras dejar atrás los cuestionamientos por sus actuaciones en el tema de los casinos, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo ha tenido que sortear todo tipo de carencias para posicionarse como uno de los mejores, si no es que el mejor a nivel nacional.

En los dos últimos años estuvo bajo la presidencia de Rodrigo Maldonado Corpus, hijo de Héctor S. Maldonado, quien por años encabezó la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, y que sin duda alguna aportó toda su experiencia para mantener esa paz laboral de la que goza Nuevo León desde hace varias décadas.

En cualquier actividad se nos mide por resultados y por eso me llamó la atención todo lo hecho durante el periodo de Rodrigo, a quien ni siquiera conozco personalmente.

Tener la primera sala oral de lo contencioso administrativo, a diferencia del resto del país donde apenas están organizando las salas ordinarias, habla del esfuerzo realizado. Pero no sólo eso, tampoco han descuidado la otra parte de su labor y en la actualidad está abatido el rezago de expedientes casi al 100 por ciento.

Hace dos años había un total de 270 resoluciones pendientes y en estos momentos sólo queda uno por concluir. Eso ha provocado que recibirán el reconocimiento nacional por parte de la asociación de Tribunales.

También bajaron hasta un 50 por ciento los trámites y aunque reciben más recursos, los resuelven de una manera más expedita.

Además se agilizaron las notificaciones y gracias a los procesos aplicados ahora se entregan en tres días. Antes se tardaban casi un mes en hacerlo.

Hace poco el gobernador Rodrigo Medina presentó una iniciativa ante el Congreso del Estado para ampliar la competencia de la sala oral, con lo cual harían todavía más ágil la solución de las controversias que ahí de presenten.

Lo mejor de todos esos avances logrados en el tribunal es que se realizaron in house, es decir, que con la iniciativa y recursos propios se hicieron esos cambios y actualizaciones.

Como siempre pasa, el prietito en el arroz es el asunto de la séptima magistrada que gracias a un amparo todavía sigue sin resolverse. Muy alta quedó la vara para Cruz Cantú, quien tendrá dos años para seguir avanzando pues no hay de otra.

miguelangel.vargas@milenio.com