En pocas palabras...

Los baches y la corrupción

Un inicio atípico de año en cuanto al clima se refiere, ha sido suficiente para evidenciar administraciones municipales donde improvisan y se toman decisiones en perjuicio de la ciudadanía. Obras mal planeadas y recarpeteo hecho más con ganas de sacar dinero que de resolver el problema de fondo.

Los colores han sido diferentes, pero los resultados los mismos: millones de metros cúbicos recarpeteados y nuestras calles en las mismas, llenas de baches. Lo único que ha cambiado son las cuentas bancarias de algunos funcionarios y ex funcionarios.

El problema estriba en que los ciudadanos no tenemos elementos ni herramientas que nos permitan supervisar o cuestionar las millonarias inversiones en el rubro de pavimentación o reparación de la carpeta asfáltica que en los últimos tres años la situación ha empeorado.

Sobre todo en la capital del Estado, donde la alcaldesa Margarita Arellanes perdió no sólo la candidatura de su partido, sino el control de la ciudad y de su mantenimiento en general.

La propuesta de reemplazar de una vez por todas al obsoleto sistema denominado dragón por el concreto hidráulico es más que urgente en una metrópoli como la nuestra con casi dos millones de vehículos circulando sobre calles y avenidas en pésimas condiciones.

Ejemplos hay en el país de que se pueden hacer las cosas bien. En Puebla, el alcalde panista Antonio Gali Fayad está haciendo lo correcto al olvidarse del asfalto para utilizar concreto que garantiza al menos 20 años de vida.

Desde su cargo anterior como secretario de Infraestructura, Tony comenzó a utilizar este sistema más costoso, pero mucho más rentable para quienes pagamos las obras con nuestros impuestos.

En los primeros tres meses de 2015 han caído más precipitaciones que las registradas en los últimos 10 años. Por eso los baches siguen siendo noticia igual o más que las campañas políticas en los medios de comunicación.

Ya es tiempo que los regiomontanos tengamos obras de primer nivel, pero para ello primero deberemos elegir a políticos de calidad… con calidad humana, con honestidad probada, con ganas de servir a la comunidad y no que utilicen la alcaldía como trampolín.

Ese momento para decidir es precisamente el próximo domingo 7 de junio. De no hacerlo de manera razonada habrá que esperar otros tres años de malos manejos, y para cuando eso suceda la ciudad se estará cayendo a pedazos.

miguelangel.vargas@milenio.com