En pocas palabras...

Aclarando, amanece...

Hago acuse de recibo de la carta enviada a MILENIO Monterrey por el diputado federal panista Baltazar Martínez Montemayor, donde se dice “muy molesto e inconforme” por lo que considera una difamación de mi parte al haber escrito sobre Matrimar, la empresa de sus tíos, a la que acusan de depredar la fauna y flora de la región noreste del estado.

Según el legislador, “el artículo está lleno de mentiras, difamaciones, calumnias e información falsa que únicamente busca desprestigiarme, menoscabar mi integridad y perjudicar el futuro propio y de mi familia”.

Sin embargo, el señor Baltazar no precisa qué de lo que se dijo es falso, pues los señalamientos contra la pedrera donde se afirma que contamina y destruye la fauna, lo acreditan los propios habitantes de la región. Respecto a la contaminación generada está documentada y si me lo permite le puedo hacer llegar las fotografías y videos en mi poder.

En el texto nunca se acusa al diputado de ser dueño o parte de la sociedad, pues en Cerralvo es del dominio público que su familia; es decir, sus tíos José Santos e Ignacio Martínez son dueños de Matrimar.

De que siempre los ha apoyado en gestiones ante dependencias estatales y federales es tan cierto como que él es propietario del Hotel Plaza, además de la purificadora Agua Manantial Cerralvo.

También menciona: “Les recuerdo que en el pasado fui víctima de calumnias similares, cuando me desempeñaba como diputado local por Nuevo León en 2006, Miguel Ángel Vargas me acusó de tener una gasolinera, la cual despachaba litros incompletos; demostré que eso era una total mentira, pues nunca he tenido, ni tendré una empresa con este giro. En aquella ocasión escondieron mi réplica, ya que la nota con el señalamiento fue de portada y la contestación apareció en páginas interiores”.

Debo admitir que tiene una excelente memoria Baltazar, porque siendo honesto no recuerdo haber escondido su derecho de réplica, y por eso ahora me di a la tarea de publicarla en el mismo espacio. Como decía mi abuelo don Antonio Arreozola: “Aclarando, amanece”.

miguelangel.vargas@milenio.com