En pocas palabras...

El aborto y el derecho a la vida

Hablar del tema del aborto es arriesgarse a quedar mal con algún sector de la sociedad, pero aun así se debe abordar con respeto. Sin ser un experto en la materia, el sentido común y la experiencia de los años me llevan a coincidir con quienes buscan proteger la vida desde la concepción misma.

En lo personal me tocó vivir en carne propia la pérdida de un pequeño que no llegó a nacer. Jesús Guillermo, el menor de mis hijos, venía en parto gemelar pero, desafortunadamente, su hermano no se logró, eso fue un duro golpe.

De eso han transcurrido poco más de ocho años, pero nos hubiera gustado —a mi esposa y a mí— verlos jugar juntos. Eso me motiva a pensar la trascendencia de la vida y la importancia de que se haga lo humana y legalmente posible por procurarla.

Por eso creo que la iniciativa presentada la semana pasada en el Congreso local lleva dos objetivos bien definidos. El primero tiene que ver con homologar las leyes a nivel nacional.

Pero el más relevante está vinculado con “el derecho a toda persona, sin distinción o discriminación alguna, en razón de que todo ser de la especie humana merece este derecho natural, debiéndose garantizar el punto de partida del inicio de la vida, su desarrollo, hasta su conclusión”.

La vida, agrega el proyecto, es el primero de todos los derechos fundamentales, origen y fin de nuestro ordenamiento jurídico, toda vez que el hombre es la razón de ser de todo el derecho, existiendo éste para asegurar la paz y la justicia en la convivencia de las sociedades que ha conformado para la subsistencia de la vida misma.

Otras 16 entidades como Baja California, Chiapas, Chihuahua, Colima, Durango, Jalisco, Morelos, Nayarit, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas y Yucatán están en la misma sintonía.

Por ello tiene lógica que se homologuen las leyes, siempre y cuando no impliquen daño o afectación a los derechos de otros ciudadanos. Nuestra sociedad sigue siendo conservadora y tal vez en ello se basen nuestros diputados para hacer los ajustes necesarios.

Habrá quien cuestione que se violan los derechos sexuales de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo, y por supuesto que tienen libertad para expresar su punto de vista y merecen todo mi respeto.

Ciertamente hay causas justificadas para llegar a una decisión de esa naturaleza, pero ésas están contempladas en la iniciativa presentada.

miguelangel.vargas@milenio.com