En pocas palabras...

Verificación, igual a corrupción

A principios de la década de los 90, siendo gobernador Sócrates Rizzo García, se creó el impuesto por veri cación vehicular, que luego se tuvo que cancelar por presuntos actos de corrupción donde indirectamente se vio involucrada hasta su hermana Elida Rizzo, entonces funcionaria de Ecología.

Se tuvieron que cerrar los centros que extendían certificados a cambio de un moche. Es decir, vehículos contaminantes circulaban con su holograma en el parabrisas obtenido de manera irregular. Por esa razón Sócrates optó por cancelar el programa, que desde entonces había desaparecido.

En entidades del centro de la República existe desde hace muchos años y por supuesto se presta para que policías y o ciales de Tránsito hagan de las suyas.

El año pasado en Puebla el gobernador Rafael Moreno Valle canceló las concesiones a empresas que realizaban ese servicio por denuncias de corrupción. Se tardó varios meses en reiniciarlo para garantizar a los automovilistas que las cosas se harían de manera correcta.

Precisamente a mediados de diciembre, cuando el asunto estaba en la inde nición, en un viaje que hice al DF, policías del Estado de México me exigían 3 mil pesos a cambio de no detener mi camioneta, porque según ellos no contaba con la veri cación en regla.

Por más que les explicaba que la calca estaba vigente y que era doble 0, me obligaron a entregarles 500 pesos. En el colmo del descaro, el uniformado me proporcionó una hoja de papel que arrancó de su libreta donde me escribió una clave de cuatro números para que ya no me pararan.

Esa experiencia me dejó marcado y ahora lo primero que hago es cumplir con ese requisito. Pre ero pagarle al Estado que dar dinero a funcionarios deshonestos que aprovechan cualquier resquicio de la ley para robar.

Ese es el verdadero riesgo del anuncio hecho por el Gobierno Estatal, que pretende revivir un programa asociado a la corrupción para compensar lo que dejará de ingresar al eliminar gradualmente la tenencia. Para efectos prácticos, sería como pedirle al coyote que cuide a las gallinas.

Por si fuera poco, también cobrarán parejo el refrendo a los casi millón 200 mil propietarios de vehículos, sin importar el modelo de los mismos. Es una medida cien por ciento recaudatoria que busca compensar la falta de recursos donde queda claro que “la raza paga… pero no manda”.

miguelangel.vargas@milenio.com