En pocas palabras...

Urge modificar ley estatal de alcohol

En el 2003 fue promulgada la Ley Estatal para la Prevención y Combate al Abuso del Alcohol. Apenas tres años después, es decir, en 2006, fue adicionada debido a que el consumo iba en aumento de manera desproporcionada, en gran medida porque los negocios han hecho caso omiso aprovechando algunos vacíos legales.

Han transcurrido casi 10 años desde la última modificación y la cosa sigue igual o peor. Hay más de 80 mil establecimientos en Monterrey y su área metropolitana donde expenden alcohol y en eso hubo complicidad de los municipios que expidieron permisos a diestra y siniestra.

Aunado a ello, mientras algunas empresas tienen campañas permanentes para el consumo moderado y son socialmente responsables, hay otras que tal vez por ser ajenas a nuestra comunidad y en su afán por ganar mercado, incitan o contribuyen a la violación de las leyes y reglamentos.

A eso habría que agregar que los inspectores municipales en lugar de ayudar a la Secretaría de Salud a vigilar que no se cometan excesos, se hacen de la vista gorda y participan en una cadena de corrupción que cada vez se hace más grande.

La ley ya establece con claridad las obligaciones de los dueños de los establecimientos en los que se vendan o consuman bebidas.

En el artículo 60 inciso XXI exige: No implementar ni publicitar sistemas de venta, consumo o expendio con descuento en precio, con excepción de las ventas realizadas por distribuidores sólo a establecimientos cuya actividad preponderante sea la preparación, expendio, venta y consumo de alimentos.

Tampoco deben comercializar bebidas alcohólicas en la modalidad de barra libre, ni permitir la promoción y venta de productos con contenido etílico por su personal fuera del establecimiento. Mucho menos publicitar o llevar a cabo sistemas de venta, consumo o expendio con descuento en precio.

Pero algunas empresas realizan incluso concursos, promociones y hasta ofertas o prácticas comerciales donde ofrecen reconocimientos, premios, descuentos o cualquier tipo de incentivo en función de la cantidad o volumen de consumo de bebidas alcohólicas.

Por ello el secretario de Salud, Jesús Zacarías Villarreal, está impulsando cambios de fondo a la legislación, a fin de meter en cintura a quien promueva la venta indiscriminada de alcohol, aplicando sanciones ejemplares a los violadores de la ley.

En los próximos días buscará reunirse con el gobernador Rodrigo Medina, quien está consciente de la importancia del tema. Sin embargo, mientras eso sucede, cualquier ciudadano podría presentar su denuncia con la seguridad de que su queja será atendida.

miguelangel.vargas@milenio.com