En pocas palabras...

Uber evidencia la corrupción

La llegada a México de empresas que dan servicio de transporte público como Uber, representaba una buena alternativa para hacer negocio, y una oportunidad para miles de usuarios que deben soportar los abusos de taxistas agrupados en algún sindicato corrupto.

Además de seguridad, en un país con los mayores índices de delincuencia, el servicio brinda la posibilidad de tener precios más justos. Por esas dos razones, todo mundo esperaba que fuera bien recibido.

Sin embargo fue todo lo contrario. En todos los estados donde opera, ha sido bloqueado no sólo por los taxistas agremiados, sino por las propias autoridades aun en contra de los intereses de la ciudadanía.

En algunas entidades, como Puebla, Edomex o la misma Ciudad de México, cientos de vehículos circulan bajo ese esquema y son una verdadera opción para usuarios que necesitan un taxi a bajo costo y con la garantía que estos representan.

Aunque en un principio hubo reacciones en su contra, al final se impuso la razón y aceptaron este novedoso servicio que en promedio otorga descuentos de entre 30 y 40 por ciento con respecto a los ecotaxistas. Ya no digamos comparado con los de los aeropuertos que son por demás abusivos.

En alguna ocasión tuve que abordar un taxi del aeropuerto en Monterrey para trasladarme a la clínica del Seguro Social ubicada a menos de 5 kilómetros de la terminal aérea. Por ese pequeño tramo me cobraron la cantidad de 280 pesos.

Al preguntar el porqué de tan exagerado costo, me dijeron que era la tarifa autorizada, por lo que no hubo de otra. Me sentí atracado, pero tampoco me quedaba opción.

A eso se debe que los concesionarios en Monterrey y en otros aeropuertos sean los más afectados por el servicio de Uber. Lo más increíble es que los propios policías federales apoyen o fomenten las agresiones en contra de automóviles de Uber.

En un país como el nuestro, donde todavía aplica aquella frase de "el que no tranza, no avanza", resulta una lástima que vaya a desaparecer este servicio, cuando en todo el mundo ha sido recibido con beneplácito.

Espero que en Nuevo León los dejen trabajar, siempre y cuando cumplan con la ley, porque nadie puede estar por encima de ella.

miguelangel.vargas@milenio.com